Queda música

publicado por forunkulo el 24.11.2017 / 22:45hs. en Escritos

Puedo oír la música de retorcimiento y regocijo de los árboles al tambalearse, la música que hay acumulada dentro de cada cosa que veo o imagino. Soy demasiado extenso para huir de mí mismo, pero demasiado pequeño para todo lo que quiero ser. Estoy lleno de ritmo, de acordes, mis pelotudas entrañas se sacuden deslumbrantemente y mi flauta exuda cataratas de amor a toda hora y en todo lugar. Mientras que el universo corre un serio peligro de estallar, yo aún me sigo expandiendo, puedo comprobarlo porque en la medida que me expando todo en rededor produce un estrepitoso chisporroteo, como si todos aquellos montones de cables desnudos se desconectaran repentinamente del ensueño, y las paredes comenzaran a destellar con el mismo indescifrable ritmo de mi universo. No puedo salvarte ―amigo―, sería mejor que empaques tus cosas y te muevas del camino. Ni pienso quedarme al costado, junto al rebaño: ahí está ese hijo de puta que le roba la lana a la oveja, el bandido que le arrebata las entrañas a la vaca en lo que dura el suspiro de un bebé… ¿te das cuenta? ¿Te das cuenta que ese es el tiempo que demora un destello de luz del sol en surcar la atmósfera entera?

Laboratorio de mariposas

publicado por forunkulo el 18.11.2017 / 0:07hs. en Ensayos

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

16-02-2009 (Parte Instrumental)

publicado por forunkulo el 17.11.2017 / 23:28hs. en Escritos

Las tetas eran de cincuenta KILOS pero el corazón:
una aceituna amarga y horrible;
y mientras la lengua exótica florecía
lentamente
desde la profundidad interior de sus labios
soñábamos con aves
que cambiaban su forma o color,
o éramos empujados al mar, hacia las orillas del mar,
y la transpiración,
rápidamente,
comenzaba a mancharnos;
y desnudos o sucios – como santos o como asesinos – nos alejábamos
por esos sórdidos desiertos
que el pensamiento mismo ha fabricado envuelto en confusión o tristezas,
y desde el plasma…
desde el plasma hasta la carne
en el agujero de luz que traza el mapa de todas las sombras
o superficies,
el alma,
la música negra,
o las trompetas tronando desde los confines del cosmos,
la orquesta del ensueño,
o la perdición,
los tambores que producen un movimiento insondable y perpetuo en todo aquello,
que de otro modo, flotaría en la nada del silencio sin dirección
o sentido.
Siempre estará el movimiento ondulado o brutal del océano o la cloaca,
en las espumas o en las algas,
en el vómito nocturno,
en la vulva, o en las gramíneas,
en los sótanos o el pescuezo,
y la eternidad lo digerirá todo,
el asco, el amor, el ruido.
No habrá negociados ni androides;
habrá un meneo exótico bello y erótico en cada párpado,
en cada ojo desnudo.
En los reductos, brillantes desde la otra orilla del mundo,
atiborrados por un vigoroso TUN TUN de huesos,
en el vigor de la pelvis,
en el sexo;
desde las llanuras del tiempo, verdes y rocosas,
hasta los acantilados de las emociones en la arenosa Arica,
y en la ciudad de los cielos.

Dedicatoria a Mauricio Redolés

publicado por forunkulo el 15.11.2017 / 23:33hs. en Poemas

Yo no quiero esperar. Si me permitieras un segundo de tu vida te invitaría a viajar en la oscuridad. Yo vi esa luna muerta,  examiné su tedioso movimiento por la galaxia y es repugnante. No conoceríamos el amor ni aunque nos estrellemos de cabeza unos contra los otros, porque nunca alcanzará toda la fuerza de la luz para vernos o encontrarnos, titilando, retorciéndonos: nunca alcanzarán los animales ni las personas para ese Big-Bang alucinante. Yo no veo hombres ni mujeres… ni partículas de nada… solo veo cosas magnificas y espectaculares buscándose entre sí mismas, y siento mucha ansiedad, y carencia, y siento mucho odio mezclado y formando una misma cosa llena de energía perfecta, porque también estoy lleno de tus mismas sensaciones. ¿No puedo ser todo? ¿No puedo estar ahí ocupándote todo el tiempo hasta el fin del tiempo? Mi vida entera responde a nada.

Mi cordial dedicatoria a Mauricio Redolés.

Esbozos de una vida nueva

publicado por forunkulo el 15.11.2017 / 23:02hs. en Escritos

Los sistemas son una infección por que han sido diseñados para controlar. La interfaz es el único medio de comunicación disponible entre el usuario y el entorno (que comprende al núcleo). Los sistemas de las computadoras son sistemas definitivamente muertos, porque son incapaces de mutar: siguen una condición desde que se construyen hasta que se destruyen, lo único que podría modificar su funcionamiento es un virus. Nadie necesita a esos sistemas de mierdas artificialmente inteligentes; o más inteligentes que la propia inteligencia humana. No. No habría lugar para ellos. El verdadero sueño de la humanidad no es construir una máquina inteligente, sino más bien convertir al propio ser humano en una máquina, un híbrido ni demasiado humano ni demasiado artificial. Todo aquello que adopte la forma de un sistema ―por voluntad o negligencia― es enemigo. Deberá ser enemigo. Todo aquello que lleve en su denominación estrictas normas de funcionamiento y/o aprendizaje es cruelmente salvaje y despiadado. ¿No has visto todas aquellas señales de tránsito depositadas frente al paisaje mecánico de unos ojos como navajas? ¿Acaso no se asemejan también a un alma destrozada? ¿No es el alma de la naturaleza entera lo que está agonizando?

Todo aquello que comprenda en su matriz células indestructibles tiende a complotarse en contra de todo lo que no ha quedado comprendido en su prematura definición.

Corre hasta un lugar seguro. Resguárdate bajo las armazones de zamac defectuosas. Cierra los párpados hasta la ceguera. Y no transmitas un solo pensamiento hacia las antenas de radio. Ya todo fue escrito.

Poema #66

publicado por forunkulo el 6.11.2017 / 0:59hs. en Poemas

Podés ser abandonado por tu hermano,
por tu sangre: tu sangre puede fugarse por un insignificante agujero de luz,
por ahí miras el universo, agazapado en tu ritual.
Podés sentir mucho miedo,
mucho desamor,
mucho desencanto junto.
En eso, algo vuelve a reírse:
es energía contaminante.
Sos el rehén de la portada.

El pálido sol puede ser hiriente.
Un huracán puede parecer agresivo,
pero sentirás la brisa, el polvo en tu nariz,
olor a flores y árboles volando,
en rededor.
Las putas pueden insinuar deslealtad.
Podés ser olvidado por todo el mundo, incluso,
tu memoria puede traicionarte,
repentinamente.

Y aunque estés rodeado de cuerpos delirantes:
siempre
se
pondrá
en
juego
el
hecho
de
estar
solo
como
una
rata.

A donde camines,
los hoteles parecerán sucios bajo tus pies.
Y el policía será un ser despiadado frente a tus ojos.
Sos el alucinante rehén de la portada.

Los lugares están siempre repletos de especies feroces,
tan oscuros
y propicios para seccionar al cerebro,
con una nueva Ley vegetativa, campante, degenerativa.
Una conducta suplantada por medio de la Ley
y los mandamientos.
Más lejos,
más afuera que las estrellas-perdidas-fantasmas-esporádicas-y-desaparecidas sobre el río,
más afuera de la humanidad;
más afuera que el paisaje de humanos y máquinas rezando,
yace tu saliva,
y tu mierda,
la risa implacable,
por detrás de un insignificante agujero de luz.
Sos el magnifico rehén de la portada.

Poema #11

publicado por forunkulo el 4.11.2017 / 1:09hs. en Poemas

Construí un enorme castillo de barro que se calienta en alguna parte incierta de este universo que se mece en los pliegues del cielo; este universo que repta o se tele-transporta por los vértices borrosos de las sombras; los sabuesos de arena caminan por los rieles movedizos de alguna clase de sistema mecánico confuso que determina el zigzagueo indescifrable de nuestro vagabundeo; mientras yo duermo y me revuelco miro a tu contorno desnudo; mientras los emperadores de este bosquejo mentiroso trazan sensaciones y dictaminan sentimientos espasmódicos en tus falsas lágrimas imaginarias; yo me masturbo, me chupo, y me almuerzo; yo me hago fluorescente; me hago universal; yo nado, me zambullo; yo estoy levitando en tu pantano, en tu océano, y en tu laguna; yo me revuelco entre flores, entre el perfume de flores, y te amo locamente.

Reflexiones banales (con percusión y vientos)

publicado por forunkulo el 2.11.2017 / 1:20hs. en Ensayos

―Comencé por notar defectos en el material húmedo ―dije sonriéndome como idiota― y recuerdo que el suelo estaba completamente recubierto por unas manchas de un color rojo-sangre que me estremecía hasta los mismos pelos del culo, pero eran borrosas y se transponían sobre la obscuridad que me inundaba los ojos. Creo que probablemente hubiera existido la insana y mala intención de quitarlas con alguna clase de detergente o ácido: mediante el uso de una esponja goma-espuma o un cepillo de alambres. Esto deja en evidencia que se trataba de una persona con cierto grado de inteligencia ―proseguí elegantemente― aunque quizás la palabra P-E-R-S-O-N-A sea una mera clasificación poco importante. ¿Entiende?

El entrevistador meneó automáticamente su cabeza afirmando cada contradicción que había brotado de mi boca, como un acto-reflejo. Primero levantó sus ojos hasta donde se encontraban los reflectores (colgando en las alturas) y luego de vuelta hacia mi (mas cercano al suelo). Después se sacudió con desgano sobre su asiento.

―Déjeme entenderle― dice. ―¿Así que usted se refiere a que un presunto hijo-de-puta a golpeado y matado a su compañero posiblemente mientras usted… mientras usted se encontraba embriagado o cogía con prostitutas todo el santo tiempo del día? ―preguntó―.

―Eso mismo― contesté exaltado. ―Precisamente a eso mismo me refería. En cuanto al material era algo similar al antimonio, quiero decir, algo similar a lo que conocemos en nuestro universo. Claro que se encontraba bañado por una capa irrisoria de pintura color blanco metalizado sin notables detalles (hasta donde recuerdo)… He podido detectarlo por aquello que se iba desprendiendo del material y se adhería en microscópicas-partículas a la piel.

Mostré mis manos para que sean captadas por la cámara “cuatro”. La lente se desplazó sigilosamente hacia mi.

―Como ven, estas microscópicas-partículas estaban multiplicadas por trillones en el lugar de los hechos (donde ocurrió todo esto)… Pero la policía ha escondido fraudulentamente el material y ha hecho con las pruebas un bendito CULO dejándome expuesto dentro de este puto alboroto ―entonces sacudí el brazo escandalosamente― y ahora… han ensuciado mi nombre con pornografía sucia en video… Han humillado y defenestrado mi lucida imagen pública hasta reducirla al polvo y a los excrementos… Y después me han embriagado, y confundido, y fuera de mí, me han involucrado con ciertas prostitutas a través del ADN simulado de bancos de semen ultra-congelado en bolsas plásticas conservadas durante meses en contenedores de hielo. ―Quiero que sepan que considero esto un atropello ― vociferé.

El señor entrevistador superpone su voz sobre los micrófonos.

―Veo que usted tiene un grave problema con la Ley, la autoridad, ¿se da cuenta?― dice el entrevistador reclinándose sobre la silla. ―Problemas con la policía ―continua―. ―Problemas con el mercachifle del gobernador. Y existen pruebas contundentes y absolutamente condenatorias: como sangre, saliva, semen, etc. que en efecto corresponden con muestras de su ADN ―según los propios análisis de laboratorio efectuados― y está sucio hasta por dentro y fuera de los sesos. Ahora mi pregunta es ¿por qué habría usted de matar al hermano de un gobernador o a cualquier insignificante ser humano andando por allí? Alguien como usted, un triste perdedor alcohólico convertido de la noche a la mañana en un hampón demasiado peligroso, ¿no es cierto? ―pregunta ahora mirando a la cámara número “dos”. ―Sin embargo hace de cuenta que no ha pasado nada de nada ―prosigue― olvidándolo todo por completo, y un flash enceguece su mente y la borra… y luego lanza  teorías embaucadoras sobre un presunto hijo-de-puta, tomándome por un estúpido y replanteándome su participación en este asunto.

Alguien detrás de las cámaras subió el pulgar.

El entrevistador ahora hace una pausa que por un momento me resulta incómoda e interminable. Absorbe un poco del aire tibio interior que resopla en rededor proveniente de los ventiladores. Su abdomen se hincha igual que un globo aerostático hasta desinflarse. Es esa clase de hijos-de-puta que se creen a salvo de todas esas cosas ―pienso silenciosamente en mi interior―, aquellos que imaginan que la locura es algo distante, lejano, y apartado de su propio metro cuadrado, que pueden observar desde alguna torre de control con sus binoculares sin involucrarse para nada… y entonces pueden mofarse de ella mientras la tienen de espaldas.

Estas últimas palabras fueron grabadas por el micrófono. ESPALDAS. El señor entrevistador vuelve su mirada atónita sobre mi.

―¿A quien cuernos le habla? ― pregunta.

―Solo pensaba en voz alta ―digo disimuladamente―. En realidad no encuentro ninguna conexión entre la verdad y aquella versión manipulada sobre los hechos y orquestada para ganar tele-videntes. En fin… Todo eso me resulta patético y absurdo.

Las señales de tránsito que diagraman salvajemente el cosmos enloquecen a la estridente orquesta de los sueños. Las jaulas cierran perpetuamente sus compuertas como bares sin mesas. El mundo escruta todo desde ese costado lejano. Los huesos se inmovilizan. Los hombres se lanzan desde nubes eléctricas. Nace un nuevo esqueleto, y un nuevo corazón anémico y radiactivo: una maquina humana rescatada de entre todo ese esbozo chatarra de ilusión o pensamiento.

Por supuesto, que luego, cuando el tiempo comienza a transitar por su propia «carretera imaginaria», a sacudirse, a resplandecer, los confines del espacio se reducen al Ser, a la percepción, o tal vez, simplemente, desaparecen en un destello caliente y chisporroteante de luz.

A veces, el resplandor, impregna a toda la multitud, se zambulle en los subterráneos por rendijas microscópicas, en fábricas donde el humo está congelado, en trenes que explotan.

¿Podrás asimilarlo en un suspiro? ¿Podrás?

Ahora quiero romperlo todo. Reconstruirlo. Armonizarlo. Embellecerlo.

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