Posts pertenecientes a Ensayos

Laboratorio de mariposas

publicado por forunkulo el 18.11.2017 / 0:07hs. en Ensayos

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

16-02-2009 (Parte Instrumental)

publicado por forunkulo el 17.11.2017 / 23:28hs. en Escritos

Las tetas eran de cincuenta KILOS pero el corazón:
una aceituna amarga y horrible;
y mientras la lengua exótica florecía
lentamente
desde la profundidad interior de sus labios
soñábamos con aves
que cambiaban su forma o color,
o éramos empujados al mar, hacia las orillas del mar,
y la transpiración,
rápidamente,
comenzaba a mancharnos;
y desnudos o sucios – como santos o como asesinos – nos alejábamos
por esos sórdidos desiertos
que el pensamiento mismo ha fabricado envuelto en confusión o tristezas,
y desde el plasma…
desde el plasma hasta la carne
en el agujero de luz que traza el mapa de todas las sombras
o superficies,
el alma,
la música negra,
o las trompetas tronando desde los confines del cosmos,
la orquesta del ensueño,
o la perdición,
los tambores que producen un movimiento insondable y perpetuo en todo aquello,
que de otro modo, flotaría en la nada del silencio sin dirección
o sentido.
Siempre estará el movimiento ondulado o brutal del océano o la cloaca,
en las espumas o en las algas,
en el vómito nocturno,
en la vulva, o en las gramíneas,
en los sótanos o el pescuezo,
y la eternidad lo digerirá todo,
el asco, el amor, el ruido.
No habrá negociados ni androides;
habrá un meneo exótico bello y erótico en cada párpado,
en cada ojo desnudo.
En los reductos, brillantes desde la otra orilla del mundo,
atiborrados por un vigoroso TUN TUN de huesos,
en el vigor de la pelvis,
en el sexo;
desde las llanuras del tiempo, verdes y rocosas,
hasta los acantilados de las emociones en la arenosa Arica,
y en la ciudad de los cielos.

Esbozos de una vida nueva

publicado por forunkulo el 15.11.2017 / 23:02hs. en Escritos

Los sistemas son una infección por que han sido diseñados para controlar. La interfaz es el único medio de comunicación disponible entre el usuario y el entorno (que comprende al núcleo). Los sistemas de las computadoras son sistemas definitivamente muertos, porque son incapaces de mutar: siguen una condición desde que se construyen hasta que se destruyen, lo único que podría modificar su funcionamiento es un virus. Nadie necesita a esos sistemas de mierdas artificialmente inteligentes; o más inteligentes que la propia inteligencia humana. No. No habría lugar para ellos. El verdadero sueño de la humanidad no es construir una máquina inteligente, sino más bien convertir al propio ser humano en una máquina, un híbrido ni demasiado humano ni demasiado artificial. Todo aquello que adopte la forma de un sistema ―por voluntad o negligencia― es enemigo. Deberá ser enemigo. Todo aquello que lleve en su denominación estrictas normas de funcionamiento o aprendizaje es cruelmente salvaje y despiadado. ¿No has visto a todas aquellas señales de tránsito depositadas frente al paisaje mecánico de unos ojos como navajas? ¿Acaso no se asemejan también a un alma destrozada? ¿No es el alma de la naturaleza entera lo que está agonizando?

Todo aquello que comprenda en su matriz células indestructibles tiende a complotarse en contra de todo lo que no ha quedado comprendido en su prematura definición.

Corre hasta un lugar seguro. Resguárdate bajo las armazones de zamac defectuosas. Cierra los párpados hasta la ceguera. Y no transmitas un solo pensamiento hacia las antenas de radio. Ya todo fue escrito.

Reflexiones banales (Parte Platónica)

publicado por forunkulo el 31.10.2017 / 23:57hs. en Escritos

Siempre me imaginaba que había una bomba puesta adentro de mi cabeza, y que alguien que no conocía, ni tampoco había visto nunca en mi vida, había configurado un reloj a cualquier hora que determinaba el momento en que estallaría, y se volvería todo blanco como la nieve blanca…

Entonces escuchaba el tic-tac adentro de mi cerebro como una especie de corazón o nervio que se retorcía en el fondo de mis oídos, es decir, bien adentro de mis oídos ―días y noches enteras. Y eso era tan molesto y devastador como sentir la respiración del francotirador hijo-de-putas que se había acomodado en la azotea todo el tiempo mirando hacia mí, con su gorra de cazador puesta hacia atrás y su escopeta apuntando hacia mi espalda (a la altura del abdomen), mientras yo, en tanto, dormía placenteramente o estaba sentado en el inodoro, leyendo revistas o pensando alguna forma de volverme invisible y escapar por la cañería. Muchos me decían que me había vuelto loco, y desquiciado, y paranoico, y estaba descontrolado, o todo eso junto. Sencillamente decían que el “cucú” ya no me funcionaba para nada bien a mis treintaisiete años. ¿Pero cual clase de loco creerían que era de todo ese montón de locos?

Yo me había cruzado de brazos y me negaba rotundamente a aceptarlo. No puedo estar loco y al mismo tiempo ser consciente de que hay una bomba alojada en mi cabeza, le decía a todo el mundo. Es técnicamente imposible.

Cuando las hormigas comenzaban a caminar por todo mi cuerpo yo mataba abejas con la respiración… Uff… en efecto, sabía que las abejas no existían, y que el aire estaba vacío ―tanto o mas que este pijotero universo―, pero de alguna manera u otra necesitaba distraer a mi mente para no sentir a las hormigas caminando sobre mí, o dentro de mí. Si las abejas desaparecían, las hormigas comenzaban a entrarme por la boca o por los oídos y tenía que golpearme muy fuerte en los dientes para conseguir que vuelvan a salir hacía afuera, para que no me devoren por dentro al fascinante fantasma interior… Ahora, todo esto que cuando me acomodo a explicarlo tranquilamente parece una alucinación ocurría todo el tiempo, cuando estaba solo, y asustado, justo en el momento en que no había nadie a mi lado, para tomarme con fuerza de una mano, y arrastrarme bien lejos del peligro, o alzarme entre los brazos, y abrazarme como a un gato para darme todo su calor.

Hasta la tumba

publicado por forunkulo el 29.10.2017 / 23:47hs. en Escritos

[…] pero en el mismo instante en que uno muere, otro nace y ocupa ese lugar de vacío que otros han dejado deshabitado; esa era la única forma en como podía funcionar el asunto: cíclicamente y eternamente y locamente, hasta que los engranajes que mueven la rueda se hagan polvo entre chispazos encandilantes y humo azul; los tipos astutos ―elegantemente― se buscaban una buena razón por la que morir o por la que ser odiados; mientras que otros hijos de puta se montaban sobre esa escenografía imaginaria para consumirse a sí mismos, todo lo demás es contemplación, caos, todo lo demás es poesía; tu madre que dio la vida por vos para que puedas hacerlo, para que puedas funcionar entre toda esta locura, y allí te esperarán los arboles, y las carreteras, y los trenes interminables fríos como el hielo, vas a ver sangre, vas a ver tristeza, vas a sentir compasión, vas a sentir necesidad, vas a excitarte, vas a descontrolarte; hay mucho para perder, mas que todo lo que puedas imaginarte, y cada cosa tiene un efecto colosal sobre el universo, sobre las estrellas, y sobre las moléculas que dan vida y que quitan vida; cuando entiendas esto, ya no llorarás más.

¿Quién te dijo alguna vez que cuando vuelva el sol, cuando se termine la noche, por fin volverá el polen a los genitales bamboleantes de las flores, y a las abejas que llevan miel, y a las moscas que muerden la carne? ¿Y si todo es una mentira? ¿Porqué entonces no nos desnudamos y nos hundimos para siempre en la nada misma de la mierda con los ojos bien apretados? No, no lo harías. No lo harías porque todavía te sostiene el deseo por las espaldas. Pero eso ni siquiera es importante. La vida y la muerte han quedado obsoletas, han sido desclasificadas y removidas y pulverizadas del mapa de los sueños o por lo menos para mí, que ya no tienen significado alguno: ambas cosas han sido fagocitadas por la visión del pensamiento.

¿O acaso nunca te sentiste el ombligo de este universo lleno de estrellas muertas hace cien mil años que estallan en los confines de ninguna parte y en ningún horario? Yo sí. Yo pensaba todo el tiempo que las cosas fluían por mi organismo de la misma manera en que los meteoritos se oxidan y se destrozan y se asesinan dentro de esta galaxia de mierda; y que permanecerían vivas y brillantes mientras yo pudiera darles un sentido para vivir; así que todo lo que hacía era auto-satisfacerme para que aquello que fluía condenadamente dentro de mí, no muera nunca. Si no lo pensaba de esta manera, entonces no tenía ningún sentido seguir adelante: el cosmos estaba adentro de mí mismo, los soles giraban como peonzas en el infinito,  y siempre había música y algún poco de electricidad…

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