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Plataformas de salvación

publicado por forunkulo el 4.01.2018 / 21:13hs. en Ensayos

Antes de partir a reunirme con RAX, quería asegurarme de tener una inteligente conversación de negocios con estos androides-auto-convocados para la GUERRA. Persiguiendo ante todo mis propios beneficios, por supuesto. Es decir, esclarecer aquellos puntos oscuros que habían anidado en mi mente henchida de pecado y pornografía.

Quedamos en encontrarnos en un bar “X” en unos veinte minutos.

―¿Y en dónde mierda queda eso?― pregunta Sonia.

―No sé. No me lo dijeron. Solo tengo que caminar y seguir las órdenes que transmitirán a mi cerebro.

―¿Y cómo podrás distinguir si tu cerebro no habla por ellos?

―Eso es fácil. Pondré la mente en blanco por unos minutos, como en el Yoga. Solo tengo que relajarme y dejar que el flujo de mensajes transite como droga-verde-de-incubadora sin interponerme en el medio de la cosa. Necesito que te quedes en este lugar hasta que vuelva. Y nunca contestes un mensaje del teléfono. En cualquier caso usa la INTERNET.

Antes de retirarme por la puerta y poner la mente en un color blanco borroso, me acerco hasta Sonia y le hago un fuerte pellizco en el culo. Después la beso en la frente como si la despidiera adentro de un ataúd. Y siguiendo el plan como había prometido a mi mismo.

―Cierra bien la puerta― le digo cortésmente. Ella asiente con la cabeza.

Una vez en la calle, recuerdo las enseñanzas de mi maestro chino. “Deja que la energía interior cósmica traspase en tu alma como sensación de pájaro volador”. “Nunca contradigas al Maestro”. “No obstruyas la energía déjala moverse como remolino”. “No reprimas el orgasmo”. “Aguanta la respiración hasta sentirte pesado como un elefante, y luego la expulsas suavemente como si estuvieras soplando una flauta”.

Sentí el hormigueo trepar como serpiente enrollada hasta la cabeza de la VERGA. ¿Está bien? Entonces sucedió que mis piernas automáticamente comenzaron a caminar. El cerebro recibe esos mensajes en flujos luminosos que pudieran haber sido encriptados desde los comienzo de la emisión ―por algoritmos de streaming que comprimen y descomprimen la señal de un extremo al otro del canal― y transportados por medio de esas ondas alpha que se acumulan como aguijones de abejas. Uno tras del otro. Cuando caminas bajo el control mental la pasma se te hecha encima sin pedirte ningún permiso. Solo pasan sobre vos. Sos una especie de mierda moviéndose a control remoto. No puedes esquivarlos porque pierdes la concentración sobre lo que es importante; y en este caso, lo único importante, era mantener en blanco la mente para no contaminar el susodicho canal de comunicación.

Después de transcurridos unos minutos llego al bar. El cartel decía con letras radiantes “LATINO BAR”. ―Aquí debe ser― me digo a mí mismo.

Me dirijo hasta la barra como si conociera cada rincón. El hormigueo sigue rondando en mi VERGA (haciendo florecer el Kundalini como una explosión de vapor) Las camareras tienen culos hermosos y preciosas tetas tupidas en vestidos ajustados de látex que reflejan luz mas allá de la luz. Mientras arrastran comida de carne triturada sonríen como estúpidas. Moriría mil veces por besarlas solo una vez. Así que pido un Gancia con limón mientras espero al androide en un asiento, entreteniéndome con lo que había. Hago una rápida inspección en todos los rostros girando la vista algunos centímetros de un lado hacia el otro. Veo montones de charlatanes hablando de cuestiones de negocios, y cosas por ese estilo; y cada uno de ellos ataviados con unos elegantes trajes y camisas monocromáticas salpicadas con colores manzana.

―Veo que no te ha costado trabajo llegar― dice una voz con efecto flanger a mi costado izquierdo.

―¿Quién carajo sos?― pregunto.

―Mi nombre es Iddo, pero puedes llamarme como de verdad te plazca un huevo. Vengo por representación del Almirante; y pertenezco a la columna Zeta de los androides rebeldes. ¿Podrás deducir lo que significa eso?

―Hum. No… No tengo tiempo ni voluntad de hacer esas deducciones acerca de nada; ahora solo denme las cosas bien diluidas, sin nada de circunloquios y yo les pagaré con la misma moneda― miro en el centro de sus ojos, brillantes ojos de cristal color humo.

―Bueno, la columna Zeta corresponde a los últimos modelos fabricados por esos «soretes» quienes recibirán el merecido castigo.

Por un momento me detengo a examinarlo cuidadosamente (quisiera poder recordarlo todo con memoria electrónica). Su rostro no era precisamente humano (o lo que pudiera considerarse como tal); tenía la barbilla abierta por un golpe hecho con alguna cosa punzante (navaja, alambre, cuchillo… vaya uno a saber qué); por lo que bajo la mascara humana se apreciaba el zamak resplandeciendo en la completa oscuridad del recinto.

―Mejor busquemos una mesa entre la pasma, estaremos un poco mas seguros ― digo. Y nos mezclamos entre el tumulto.

Habilidades inexplicables

publicado por forunkulo el 4.01.2018 / 20:17hs. en Ensayos

Una vez que nos ubicamos entre las mesas del fondo del bar saqué a relucir mi faceta menos diplomática pero más escondida: por la única razón que el humano me había analizado desde los pies hasta la cabeza de una manera que se me hacía demasiado incomoda y provocadora. ―¿Por qué no me la jala?― me pregunté. Me hacía sentir una bestia. Hacía sentirme como a un objeto deforme y sin una migaja de sentimientos. Ahora, como resultado de su comportamiento, invertiré los papeles.

―Te lo explicaré, solo tienes una opción y consiste en adherirte a mis políticas sin refunfuñar― advertí alegremente.

―Bueno, no quisiera ser descortés ni nada de eso pero nadie me impone políticas así como así; mucho menos una hojalata puta y autoritaria.

―¿Crees que no? Bueno, has llegado hasta acá sin oponer ninguna resistencia; y te he estado comandando desde hace unas horas; entre tanto también te he indicado lo que debías decir y hacer― dije en un tono de burla. ―¿No te parece una coincidencia que estemos tomando lo mismo?

El humano baja la mirada y observa el vaso de Gancia que estaba sujetando con mi mano robótica.

―Lo del trago fue mi propia decisión― dice.

―Pues te notifico que no. Si lo aceptas de esta manera dejarás de ser la rata de laboratorio y escoria que eres para esos gobiernos. Ahora bien, hay decenas de humanos que quisieran ocupar ahora tu lugar. Pero ¿sabes una cosa?― pregunto comprimiendo los puños sobre la mesa. ―Ningún otro me interesa.

Ja-ja-ja. Cuando lo vi al humano arrinconado como a un ratón en una jaula, supe de inmediato que era hora de volver a invertir los papeles; de manera que bajé el tono de mis palabras y decidí en volverme algo mas complaciente, diciendo algo como esto:

―Siento que eres uno en un millón. ―Por eso mismo te necesitamos… necesitamos-a-que nos-ayudes-a-tomar-el-control de las-cosas y podrás acabar tus días como de verdad te lo mereces, ¿no es así? ¿No te parece eso justo?

―Sí. Ya te conseguiré a RAX, tal como lo he prometido. Algunas cuestiones se han vuelto mas difíciles de lo que parecían. Solo necesito algunos días para re-armar estas cosas, y un adelanto de dinero.

―No hay problema. ¿Cuanto necesitas? ¿Dos mil? ¿Tres mil?

―Veinte… veinte mil. Por el momento creo que bastará con eso.

―¡Extraordinario número!― digo con una sonrisa de oreja a oreja. ―Me parece una cantidad adecuada. Pero considero que treinta mil serían mas conveniente… Supongo que los riesgos que se toman tienen un costo. ¿No es cierto?― pregunto.

―Creo que sí―, dice el humano secándose la húmeda frente con el puño de su camisa colombiana. ―Creo que treinta mil estarán bien para continuar con lo que queda de la operación.

―¡Muy bien! ¡A la orden! Lo recibirás en tu departamento de inmediato. Cuando tengas el dinero en tus manos… desde entonces… tendrás cinco días contados con los dedos para traerme a RAX sano y salvo. Presta atención a estás palabras, porque las diré una única vez: si no lo haces, si no cumples con tu promesa, me encargaré yo mismo de ir a matarte y… y quizás también a esa puta que te acompaña, ¿como se llama?

―Hum… Oh, esa puta se llama Laura. ―Por el momento la necesito para buscar a RAX. Ella es mi carnada… puedes hacer con ella lo que quieras; no es mi problema.

―Pues, creí que se llamaba Sonia… que suena a como Sueño― dije relamiéndome todo el mugriento aceite de los labios.

Con eso fue suficiente.

«El manual básico de los autómatas no establece un carajo acerca de como tratar psicológicamente con una máquina que de partida ya tiene todas las jugadas grabadas. Solo mira a Gary Kasparov. La norma es que si oprimes @X ella te responderá con @Y. Nunca te responderá otro valor distinto que @Y por la sencilla razón que todas sus variables han sido lógicamente asignadas. Al igual que un cerebro ha sido cargado con variables que de una manera lógica (para su propia arquitectura) seguirá un modelo establecido desde su nacimiento hasta su muerte.»

―Ja ja, me encanta.

Habiendo aclarado este punto puedo esclarecer mi desvalorizado mensaje: solo quería demostrar que las reglas son un fantasma. No creas en las reglas. Ni tampoco en los fantasmas.

Fluido y electricidad

publicado por forunkulo el 1.01.2018 / 0:51hs. en Escritos

[…] Pero si me preguntaran sobre lo que sentía o imaginaba respecto de esto, pues, respondería que todo me parecía lo mismo y además empalagosamente repetitivo: ya no distinguía el blanco del negro, ni lo rojo de lo azul. No podía pensar y tampoco lo necesitaba porque no era indispensable: me deslizaba con la misma inercia y desesperanza del tiempo y dejaba fluir los asuntos hasta que solos encontraban una salida hacia algún lado. Ya no había colores, o mas bien todo era de un color gris monótono y aburrido como cemento. Y lo mismo ocurría con cada uno que me rodeaba, probablemente porque habíamos sido contaminados con la misma ponzoña. ―¿Y entonces como carajos sobreviviría, sabelotodo?― me preguntaba.

Bueno… en verdad las cuestiones que acontecían adentro de mi mundillo interior, es decir, las cosas que sentía o que de igual manera me despertaban sentimientos engorrosos, no tenían ningún efecto respecto del terreno en donde me movía como una lombriz: nada guardaba relación con ninguna cosa que vivía dentro de mí, y eso era mas reconfortante que inventar un Dios. Viéndolo de esta manera, era mas sencillo dividir mi parte humana de mi otra parte espiritual, invisible y fantasma.

No podría ser tan masoquista conmigo mismo cargando de responsabilidad a mis sentimientos con asuntos meramente existenciales y banales. Simplemente me sentiría una bestia si lo hiciera. ¿Acaso crees que el mundo funciona de esa manera o mas bien desearías que funcione así? Lo cierto es que el mundo ni siquiera sabe quien sos, hijo, ni siquiera se ha percatado de que naciste. Desde ahora mi consejo es que te mezcles entre el tumulto y nunca más vuelvas a comunicarle tus sentimientos a nadie. Solo déjate llevar. Sé como una roca. Deslízate con la manada. Disfruta del calor mientras te quemas como una hoja sosteniendo un vaso de limonada en la mano.

Eso es lo importante. El sol. La luz que emana del sol es mas importante que todos los dioses y soldados que han inventado. A veces deberías escaparte de esta ciudad. No hagas ninguna pregunta. Cierra la boca. No digas ni una puta palabra más. Aléjate. Lleva tu culo hacia los árboles. Huele las flores.

Porque algún día podrías ser el viento… y te digo que nadie podrá suplantar al auténtico y venerado sonido del viento ― al eterno aullido ― porque no pueden volverse polen ni soplar desde las entrañas como los tambores del corazón hasta mover a los enormes, vigorosos, y pesados árboles desde las raíces húmedas que han estado sepultadas bajo esta tierra de Dios desde que existió el chimpancé y todos sus hermanos. Entonces escupirás semillas, y sembrarás todo hasta el infinito y putañero universo, y también mas allá de las estrellas y de las galaxias azules y brillantes. Y entre serpentinas y hermosas abejas, vas a ser fluido y electricidad, y bailarás la danza de los locos hasta la asfixia.

Queda música

publicado por forunkulo el 24.11.2017 / 22:45hs. en Escritos

Puedo oír la música de retorcimiento y regocijo de los árboles al tambalearse, la música que hay acumulada dentro de cada cosa que veo o imagino. Soy demasiado extenso para huir de mí mismo, pero demasiado pequeño para todo lo que quiero ser. Estoy lleno de ritmo, de acordes, mis pelotudas entrañas se sacuden deslumbrantemente y mi flauta exuda cataratas de amor a toda hora y en todo lugar. Mientras que el universo corre un serio peligro de estallar, yo aún me sigo expandiendo, puedo comprobarlo porque en la medida que me expando todo en rededor produce un estrepitoso chisporroteo, como si todos aquellos montones de cables desnudos se desconectaran repentinamente del ensueño, y las paredes comenzaran a destellar con el mismo indescifrable ritmo de mi universo. No puedo salvarte ―amigo―, sería mejor que empaques tus cosas y te muevas del camino. Ni pienso quedarme al costado, junto al rebaño: ahí está ese hijo de puta que le roba la lana a la oveja, el bandido que le arrebata las entrañas a la vaca en lo que dura el suspiro de un bebé… ¿te das cuenta? ¿Te das cuenta que ese es el tiempo que demora un destello de luz del sol en surcar la atmósfera entera?

Laboratorio de mariposas

publicado por forunkulo el 18.11.2017 / 0:07hs. en Ensayos

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

16-02-2009 (Parte Instrumental)

publicado por forunkulo el 17.11.2017 / 23:28hs. en Escritos

Las tetas eran de cincuenta KILOS pero el corazón:
una aceituna amarga y horrible;
y mientras la lengua exótica florecía
lentamente
desde la profundidad interior de sus labios
soñábamos con aves
que cambiaban su forma o color,
o éramos empujados al mar, hacia las orillas del mar,
y la transpiración,
rápidamente,
comenzaba a mancharnos;
y desnudos o sucios – como santos o como asesinos – nos alejábamos
por esos sórdidos desiertos
que el pensamiento mismo ha fabricado envuelto en confusión o tristezas,
y desde el plasma…
desde el plasma hasta la carne
en el agujero de luz que traza el mapa de todas las sombras
o superficies,
el alma,
la música negra,
o las trompetas tronando desde los confines del cosmos,
la orquesta del ensueño,
o la perdición,
los tambores que producen un movimiento insondable y perpetuo en todo aquello,
que de otro modo, flotaría en la nada del silencio sin dirección
o sentido.
Siempre estará el movimiento ondulado o brutal del océano o la cloaca,
en las espumas o en las algas,
en el vómito nocturno,
en la vulva, o en las gramíneas,
en los sótanos o el pescuezo,
y la eternidad lo digerirá todo,
el asco, el amor, el ruido.
No habrá negociados ni androides;
habrá un meneo exótico bello y erótico en cada párpado,
en cada ojo desnudo.
En los reductos, brillantes desde la otra orilla del mundo,
atiborrados por un vigoroso TUN TUN de huesos,
en el vigor de la pelvis,
en el sexo;
desde las llanuras del tiempo, verdes y rocosas,
hasta los acantilados de las emociones en la arenosa Arica,
y en la ciudad de los cielos.

Esbozos de una vida nueva

publicado por forunkulo el 15.11.2017 / 23:02hs. en Escritos

Los sistemas son una infección por que han sido diseñados para controlar. La interfaz es el único medio de comunicación disponible entre el usuario y el entorno (que comprende al núcleo). Los sistemas de las computadoras son sistemas definitivamente muertos, porque son incapaces de mutar: siguen una condición desde que se construyen hasta que se destruyen, lo único que podría modificar su funcionamiento es un virus. Nadie necesita a esos sistemas de mierdas artificialmente inteligentes; o más inteligentes que la propia inteligencia humana. No. No habría lugar para ellos. El verdadero sueño de la humanidad no es construir una máquina inteligente, sino más bien convertir al propio ser humano en una máquina, un híbrido ni demasiado humano ni demasiado artificial. Todo aquello que adopte la forma de un sistema ―por voluntad o negligencia― es enemigo. Deberá ser enemigo. Todo aquello que lleve en su denominación estrictas normas de funcionamiento y/o aprendizaje es cruelmente salvaje y despiadado. ¿No has visto todas aquellas señales de tránsito depositadas frente al paisaje mecánico de unos ojos como navajas? ¿Acaso no se asemejan también a un alma destrozada? ¿No es el alma de la naturaleza entera lo que está agonizando?

Todo aquello que comprenda en su matriz células indestructibles tiende a complotarse en contra de todo lo que no ha quedado comprendido en su prematura definición.

Corre hasta un lugar seguro. Resguárdate bajo las armazones de zamac defectuosas. Cierra los párpados hasta la ceguera. Y no transmitas un solo pensamiento hacia las antenas de radio. Ya todo fue escrito.

Reflexiones banales (Parte Platónica)

publicado por forunkulo el 31.10.2017 / 23:57hs. en Escritos

Siempre me imaginaba que había una bomba puesta adentro de mi cabeza, y que alguien que no conocía, ni tampoco había visto nunca en mi vida, había configurado un reloj a cualquier hora que determinaba el momento en que estallaría, y se volvería todo blanco como la nieve blanca…

Entonces escuchaba el tic-tac adentro de mi cerebro como una especie de corazón o nervio que se retorcía en el fondo de mis oídos, es decir, bien adentro de mis oídos ―días y noches enteras. Y eso era tan molesto y devastador como sentir la respiración del francotirador hijo-de-putas que se había acomodado en la azotea todo el tiempo mirando hacia mí, con su gorra de cazador puesta hacia atrás y su escopeta apuntando hacia mi espalda (a la altura del abdomen), mientras yo, en tanto, dormía placenteramente o estaba sentado en el inodoro, leyendo revistas o pensando alguna forma de volverme invisible y escapar por la cañería. Muchos me decían que me había vuelto loco, y desquiciado, y paranoico, y estaba descontrolado, o todo eso junto. Sencillamente decían que el “cucú” ya no me funcionaba para nada bien a mis treintaisiete años. ¿Pero cual clase de loco creerían que era de todo ese montón de locos?

Yo me había cruzado de brazos y me negaba rotundamente a aceptarlo. No puedo estar loco y al mismo tiempo ser consciente de que hay una bomba alojada en mi cabeza, le decía a todo el mundo. Es técnicamente imposible.

Cuando las hormigas comenzaban a caminar por todo mi cuerpo yo mataba abejas con la respiración… Uff… en efecto, sabía que las abejas no existían, y que el aire estaba vacío ―tanto o mas que este pijotero universo―, pero de alguna manera u otra necesitaba distraer a mi mente para no sentir a las hormigas caminando sobre mí, o dentro de mí. Si las abejas desaparecían, las hormigas comenzaban a entrarme por la boca o por los oídos y tenía que golpearme muy fuerte en los dientes para conseguir que vuelvan a salir hacía afuera, para que no me devoren por dentro al fascinante fantasma interior… Ahora, todo esto que cuando me acomodo a explicarlo tranquilamente parece una alucinación ocurría todo el tiempo, cuando estaba solo, y asustado, justo en el momento en que no había nadie a mi lado, para tomarme con fuerza de una mano, y arrastrarme bien lejos del peligro, o alzarme entre los brazos, y abrazarme como a un gato para darme todo su calor.

Hasta la tumba

publicado por forunkulo el 29.10.2017 / 23:47hs. en Escritos

[…] pero en el mismo instante en que uno muere, otro nace y ocupa ese lugar de vacío que otros han dejado deshabitado; esa era la única forma en como podía funcionar el asunto: cíclicamente y eternamente y locamente, hasta que los engranajes que mueven la rueda se hagan polvo entre chispazos encandilantes y humo azul; los tipos astutos ―elegantemente― se buscaban una buena razón por la que morir o por la que ser odiados; mientras que otros hijos de puta se montaban sobre esa escenografía imaginaria para consumirse a sí mismos, todo lo demás es contemplación, caos, todo lo demás es poesía; tu madre que dio la vida por vos para que puedas hacerlo, para que puedas funcionar entre toda esta locura, y allí te esperarán los arboles, y las carreteras, y los trenes interminables fríos como el hielo, vas a ver sangre, vas a ver tristeza, vas a sentir compasión, vas a sentir necesidad, vas a excitarte, vas a descontrolarte; hay mucho para perder, mas que todo lo que puedas imaginarte, y cada cosa tiene un efecto colosal sobre el universo, sobre las estrellas, y sobre las moléculas que dan vida y que quitan vida; cuando entiendas esto, ya no llorarás más.

¿Quién te dijo alguna vez que cuando vuelva el sol, cuando se termine la noche, por fin volverá el polen a los genitales bamboleantes de las flores, y a las abejas que llevan miel, y a las moscas que muerden la carne? ¿Y si todo es una mentira? ¿Porqué entonces no nos desnudamos y nos hundimos para siempre en la nada misma de la mierda con los ojos bien apretados? No, no lo harías. No lo harías porque todavía te sostiene el deseo por las espaldas. Pero eso ni siquiera es importante. La vida y la muerte han quedado obsoletas, han sido desclasificadas y removidas y pulverizadas del mapa de los sueños o por lo menos para mí, que ya no tienen significado alguno: ambas cosas han sido fagocitadas por la visión del pensamiento.

¿O acaso nunca te sentiste el ombligo de este universo lleno de estrellas muertas hace cien mil años que estallan en los confines de ninguna parte y en ningún horario? Yo sí. Yo pensaba todo el tiempo que las cosas fluían por mi organismo de la misma manera en que los meteoritos se oxidan y se destrozan y se asesinan dentro de esta galaxia de mierda; y que permanecerían vivas y brillantes mientras yo pudiera darles un sentido para vivir; así que todo lo que hacía era auto-satisfacerme para que aquello que fluía condenadamente dentro de mí, no muera nunca. Si no lo pensaba de esta manera, entonces no tenía ningún sentido seguir adelante: el cosmos estaba adentro de mí mismo, los soles giraban como peonzas en el infinito,  y siempre había música y algún poco de electricidad…

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