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Región izquierda de las ideas

publicado por forunkulo el 24.01.2018 / 22:26hs. en Ensayos

El agente RAX solicitó algunos días de descanso. Lejos de las oficinas herméticas de la dependencia podía hacer que sus pensamientos confusos recobraran claridad. Había anclado su culo a una silla de tapiz color cromo de la que no pensaba moverse (como en las tradicionales reuniones de familia), exceptuando que ahora se encontraba en un recinto cubierto por una nube de sonido cuadrafónico inyectado en sus oídos en gotas de aire falso.

Los proyectos del futuro no tienen ninguna importancia: son como absorber aire en tubos conectados por la nariz. Un día viene el dueño de todo el aparato y te desconecta del simulador. Te envuelven en una bolsa cuando todavía tu alma se preserva radiante y te tiran al basurero durante la noche, junto a los demás. Hoy en día, lo más respetable que un hombre puede hacer es gastar hasta el último gramo de su respiración para que sus sueños fluyan por el programa hasta contaminarlo: que su visión real traspase la visión efímera. Eso sería algo como sobrenatural.

Mientras todas esas ideas magnificas se arrastran por su computadora otros fantasmas se mezclan en la misma dirección, dejando las siguiente respuestas:

Número uno. Cuando amanezca, los policías habrán capturado sus ruidos y movimientos, y usarán sus grabaciones fraudulentas para que el mundo se vuelva en contra de él.
Número dos. Puede capturar los sonidos antes de que arriben a sus oídos, y puede ver sus figuras antes de que las figuras sean percibidas por sus ojos, es decir: su radio de visualización es de unos 360 grados a una distancia insospechada.
Número tres. Hace días sobrevuela en su cabeza (como una danza de pájaros) la posibilidad del suicidio si no consiguiera terminar algunos de esos objetivos-mentira. Lo divertido es que los videntes creen que pueden capturar sus ideas.
Número cuatro. Debe recibir la llamada del informante anónimo para continuar con la operación, y trasladarse de inmediato a buscar a Sonia al lugar donde se le indicará. En caso de ser posible, en el camino, quisiera cargarse encima con la vida de un puñado de policías.

―El futuro ―dice el interlocutor― es como droga que arrastra a los usuarios a moverse con desesperación por los nodos de la RED: el solo hecho de tener una visión del futuro ―aunque sea inestable o estática o perfecta o imperfecta― es una excusa suficientemente reconfortante como para desear La Vida con tanto frenesí que vives más tiempo cerca del lado de la muerte que del lado de La Vida. Una especie de ilusión instantánea mantenida por pulsos de energía artificiales que nunca se apagan.

―Si encima has sido tan iluso de creer en esa patraña publicitaria de que hubiera vida mas allá de la muerte, entonces buscarás a la muerte como una manera de reiniciar ese sistema de variables que mueve a tus pensamientos a través del agujero de la matriz.

Algo así como volver a los orígenes de las cosas.

A las cuatro de la tarde, antes de desperezarse para levantarse hasta el baño a mear, el agente RAX atiende su teléfono para recibir un mensaje por el contestador automático conectado, decía algo como esto:

―Querido amigo RAX. ―Tengo conmigo a tu magnífica Sonia, a mi lado, viajando en un Boeing super sónico a siete mil metros de altura. Hasta aquí sin problemas. Ella se encuentra en rimbombante estado de salud, y sin un solo rasguño a la vista como te había prometido en el Chat. Yo mismo le he estado cuidando las espaldas de cerca. Ella ha estado muy bien. Te hago saber que las cosas andan de maravillas. Ahora podrás darle a esos androides sin sentimientos lo que necesitan y borrarlos para siempre del mapa ― vida nueva y radiante. Por fin te liberarás de todos esos problemas que te aquejan, querido RAX. En unos días tendrás noticias de mí. Solo agenda este nombre en algún papel. ¿Tienes para escribir? Soy el fabuloso Emir (el de los avisos de condones extra-largos), así te será fácil identificarme entre la pasma. Búscame en el aeropuerto por la mañana. Destruye tu teléfono contra el suelo en cuanto me despida y consigue otro nuevo. Nos estamos viendo por allá. Muchos saludos.

―Oh, fabuloso Emir… ha de ser un hombre muy guapo― murmura RAX. Mientras sus pensamientos sanan, la canción en los altoparlantes de Massacre Palestina, dice lo siguiente: «la bendición no llegará».

Hablando en código máquina

publicado por forunkulo el 11.01.2018 / 20:45hs. en Escritos

Cuando miré el reloj en mi muñeca eran las 11:11 de la noche, y todavía no había tomado mi droga de los sueños profundos. En estas horas el agente RAX se estará recostando sobre el colchón de aire del hotel con los miembros extendidos formando una equis — como si fuera una señal de auxilio en el centro de la tierra esperando la ola solar.

—!Hola, RAX!— digo por el micrófono. Sus oídos estarán sumergidos en un sonido mudo de catacumbas. Tal vez estará ahí suspendido sobre el nylon mientras esos micro-controladores hirvientes se encargan de ordenar registros como diapositivas que son clasificadas por un acumulador de mierda. — !Hola, RAX! ¿Estás bien?

El reloj en mi muñeca hace un «biip»: esa es la señal de que no hay retorno.

El último recuerdo agradable en su memoria tiene fecha de dos años atrás, ¿te imaginas todo ese tiempo propagado en tu cabeza como montañas de arena? Digo, esperar dos años por un estímulo puede parecerse a una eternidad (si no morís antes). Hace precisamente dos años RAX había abandonado el aeropuerto donde trabajaba como detector de drogas para los soldados del TAROT (oh, siempre esos putos del TAROT)… Y entonces fue cuando conoció a Sonia, que su nombre sonaba a Sueño.

Todas las otras mujeres que habían posado frente a sus ojos (con vestidos floreados largos hasta los tobillos o completamente desnudas hasta el cuello) no eran ni siquiera capaces de deletrear su propio nombre mientras eran observadas por los scanners. Los congelados recintos de la policía las hacían titubear. De inmediato saltaban a la luz sus secretos y caían desmayadas. Había que arrancarles el corpiño y hacerles electroshock en el medio de las tetas y devolverlas al suburbio de donde salieron con su droga en el culo. ¿Quién podría pensar que tan hermosas y cautivadoras mujeres pudieran cargar todos esos montones de droga en el recto? Solo imaginármelas en los baños metiendo esos peñascos con el culo a lo alto, y los esqueletos contorsionados hasta formar una espiral, me hace pensar en cientos de posiciones tántricas.

Pero… ¿qué pasa cuando una mujer que has visto transitar cientos de veces por el mismo pasillo, siempre tan serenamente callada, y a la que has imaginado desnuda y jalándote el prepucio como una máquina de jalar prepucios… un día resulta de ser una de esas mulas a la que tienes que deportar? Bueno, cualquiera hubiera accionado la alarma. Cualquiera de esos agentes de porquería hubiera salido corriendo a presionar el botón ROJO e inmediatamente hubiera soltado a alguno de esos perros de caza, esos con el hocico de espada, para que le salten encima. Pero en este caso RAX fue contra todos esos parámetros que descansaban en su cabeza desde el día en que fueron inicializados.

—!Hola, RAX!— digo por el micrófono. —Necesito hablarte. Tengo noticias que podrían interesarte. Solo tendrías que cooperar a cambio de unos beneficios que pronto te estaré informando en detalle. ¿Te interesaría saber de Sonia?

Todas las palabras son capturadas por el grabador en su audífono. Cuando despierte la computadora en su cerebro se las comunicará.

El interlocutor irrumpe en el pensamiento diciendo algo como esto: —¿saben qué, amigos míos? No quisiera tener a ese ejército despiadado en contra de mí. Ellos estarán armados con programas ilegibles que no se borran silenciosamente bajo lluvias de Orina: están químicamente aislados contra la amenaza de esos hongos superdotados.

Mi cuerpo entero se entumece y tambalea. El ácido de Orina toma su nombre de la orina por la sencilla razón de que posee un color amarillento y un olor a meo precisamente similares, ¿entendés? Sin embargo, el ácido podría perforar un pedazo de lata como si traspasara un papel permitiéndote mirar hacia el otro lado del agujero. Cuando me imagino a esta mierda en toneladas de tanques y perversas avionetas kamikazes accionándose por comandos tele-dirigidos contra las ilusiones remotas de los usuarios más básicos y desnutridos… me paralizo entero del miedo.

—¿Ves a esos hijos de putas mitad-humanos camuflados en operaciones de salvación alrededor de la tierra tóxica? La escoria de sus satélites me dan mucho asco. Los televisores del mundo y todos sus podridos emisores de novedades son un fraude creciente.

A las 9 de la mañana el agente RAX atiende su teléfono. La voz de una máquina le advierte sobre un posible complot contra la especie de androides, y decía esto: —Las cartas sin certificado pueden ser instrumentos de control. —Un gramo de Orina podría derretir la escafandra de un gusano gigante. — Recomendaríamos la emancipación inmediata. —Emigremos hacia refugios escondidos. —Los agentes nunca llegarán al desierto vacío. —Por favor, saluda al amor de tu vida, de nuestra parte. —Nunca mas volverás a verla plantarse un peñasco de droga en el culo.

Posteriormente se corta la comunicación, «biip».

Respecto a este último mensaje podría asegurar que se referían a su relación amorosa con Sonia. Pero… ¿de qué puto directorio escondido habrían extraído toda esa información mezclada si no es de los archivos de video protegidos por cifrados de PezGlobo?

— ¡Que me jalen el prepucio!, dice el interlocutor dentro de mi cabeza.

Puedo suponer que RAX deseará negociar antes que perder a eso más amado.

Mis monstruos

publicado por forunkulo el 7.01.2018 / 0:57hs. en Ensayos

Nunca había hablado a nadie de mis monstruos. Tampoco nunca había escuchado a nadie hablar de los suyos. Así que daba por hecho que todos ocultaban un poco de mierda; y si eras un poco inteligente también podías ir con tu porquería por el reino mezclado como cualquiera.

―Siempre tuve que aprender estas cosas por medio de golpes y garrotazos ―digo mirando en los ojos de Sonia. Solo pondré el ejemplo de mi padre el palestino: los métodos que él usaba para enseñar me fueron inculcados inconscientemente, y de manera automática; y lo mismo se había transferido en el; y así sucederá en cuanto y en cuando los procesos de adoctrinamiento sigan sometiéndonos por medio de golpes y garrotazos, generación en generación.

Tomo un poco de aire en los pulmones.

―Entonces que no vengan a rogar misericordia; cuando no han hecho otra cosa que dejarme pudrir― digo.

Me hecho a un costado de la cama para observar su espalda desnuda.

―Lo hubieras mandado a cagar ―dice― seguramente era un viejo asqueroso.

―No sé si debía. Todo somos resultado de algo más grande. Si tuviera que descargar mi ira en algo, ese algo sería el mismísimo Dios. Pero transitar todo el camino sería agobiante. Así que encontrarme con estos androides resultó en un método reconfortante para descargar eso que tenía atorado en el estómago desde que me encontraba en el útero― digo.

―No creo que sea bueno pasarse la vida con esa mierda adentro de uno.

―Creo que sí. Mi vida consiste en despertarme cada día y pensar de que manera cogerme a esos putos del TAROT. Se me ha hecho un hábito como el de ver pornografía por la INTERNET.

―Hum. Eso parece aburrido ―dice Sonia. En fin, contraer cualquier hábito es aburrido. ¿Pero quién mierda lo puede saber?

―De verdad, nadie podría saberlo. Si piensas en como funciona el asunto, con un poco de buena suerte, puedas capturar algún mensaje secreto flotando en el aire: por ejemplo, hace un mes, fui a hacerle una visita a Rebeca, la de los masajes prostáticos, y mientras hablábamos y nos mirábamos, ella se pone a mi lado dejando descansar sus tetas sobre mi brazo. Me besa y me hace una puñeta por lo que tenía que pagarle trescientos pesos extras. ―Eso debería estar incluido dentro del precio, dije. ―No pienso pagar un centavo mas por una puñeta de mierda. Así que agarro la toalla y con eso me limpio el culo. Me intento poner en pie y me aplasta con el peso de su cuerpo. ―Dice, ¿no te gustan las caricias? ―Digo, claro que me gustan pero no voy a pagar un centavo más, prefiero cascármela cuando vuelva a casa. Entonces pone su mano firme sobre mi pecho y mira directo a mis ojos. ―Bueno, hacía algunos meses ya sentía dolor en el pecho. ―Y ella comprimía su dedo contra mi pecho como si pudiera sentir el dolor metido ahí dentro… nunca le había mencionado una sola palabra sobre eso. ―Pero sus ojos habían cambiado… me pregunto, ¿cómo pudo adivinarlo…?

―Puede haberte parecido. ¿Y qué te dijo el doctor?― pregunta Sonia evitando hablar del problema.

―El doctor dijo que era condritis― respondí.  —Nunca había hablado a nadie de mis monstruos. Quiero que mis monstruos mueran con mis huesos.

Pongo la cabeza sobre la almohada. Sonia se acerca hacía mi y deja descansar sus tetas sobre mi brazo, tal como lo había hecho Rebeca algún tiempo atrás. Entonces supongo que ciertas cosas funcionan como un acto-reflejo, ¿entendés? Las escenas vuelven a repetirse, y a repetirse, y a repetirse… pero por ahora eso importa un carajo.  Me envuelvo entre sus brazos que todavía están tibios. Mi verga se endurece y se sacude entre sus muslos que están húmedos y calientes. Miro por la ventana y afuera hay una lluvia helada y plateada. Toda la multitud se choca entre sí… ¿sabes lo que parecen? Parecen peces moviéndose en una trituradora, y puedo oír sus voces y también sus silencios. Siempre que los escuché hicieron el mismo sonido monótono: sus monstruos también están ahí con ellos.

Plataformas de salvación

publicado por forunkulo el 4.01.2018 / 21:13hs. en Ensayos

Antes de partir a reunirme con RAX, quería asegurarme de tener una inteligente conversación de negocios con estos androides-auto-convocados para la GUERRA. Persiguiendo ante todo mis propios beneficios, por supuesto. Es decir, esclarecer aquellos puntos oscuros que habían anidado en mi mente henchida de pecado y pornografía.

Quedamos en encontrarnos en un bar “X” en unos veinte minutos.

―¿Y en dónde mierda queda eso?― pregunta Sonia.

―No sé. No me lo dijeron. Solo tengo que caminar y seguir las órdenes que transmitirán a mi cerebro.

―¿Y cómo podrás distinguir si tu cerebro no habla por ellos?

―Eso es fácil. Pondré la mente en blanco por unos minutos, como en el Yoga. Solo tengo que relajarme y dejar que el flujo de mensajes transite como droga-verde-de-incubadora sin interponerme en el medio de la cosa. Necesito que te quedes en este lugar hasta que vuelva. Y nunca contestes un mensaje del teléfono. En cualquier caso usa la INTERNET.

Antes de retirarme por la puerta y poner la mente en un color blanco borroso, me acerco hasta Sonia y le hago un fuerte pellizco en el culo. Después la beso en la frente como si la despidiera adentro de un ataúd. Y siguiendo el plan como había prometido a mi mismo.

―Cierra bien la puerta― le digo cortésmente. Ella asiente con la cabeza.

Una vez en la calle, recuerdo las enseñanzas de mi maestro chino. “Deja que la energía interior cósmica traspase en tu alma como sensación de pájaro volador”. “Nunca contradigas al Maestro”. “No obstruyas la energía déjala moverse como remolino”. “No reprimas el orgasmo”. “Aguanta la respiración hasta sentirte pesado como un elefante, y luego la expulsas suavemente como si estuvieras soplando una flauta”.

Sentí el hormigueo trepar como serpiente enrollada hasta la cabeza de la VERGA. ¿Está bien? Entonces sucedió que mis piernas automáticamente comenzaron a caminar. El cerebro recibe esos mensajes en flujos luminosos que pudieran haber sido encriptados desde los comienzo de la emisión ―por algoritmos de streaming que comprimen y descomprimen la señal de un extremo al otro del canal― y transportados por medio de esas ondas alpha que se acumulan como aguijones de abejas. Uno tras del otro. Cuando caminas bajo el control mental la pasma se te hecha encima sin pedirte ningún permiso. Solo pasan sobre vos. Sos una especie de mierda moviéndose a control remoto. No puedes esquivarlos porque pierdes la concentración sobre lo que es importante; y en este caso, lo único importante, era mantener en blanco la mente para no contaminar el susodicho canal de comunicación.

Después de transcurridos unos minutos llego al bar. El cartel decía con letras radiantes “LATINO BAR”. ―Aquí debe ser― me digo a mí mismo.

Me dirijo hasta la barra como si conociera cada rincón. El hormigueo sigue rondando en mi VERGA (haciendo florecer el Kundalini como una explosión de vapor) Las camareras tienen culos hermosos y preciosas tetas tupidas en vestidos ajustados de látex que reflejan luz mas allá de la luz. Mientras arrastran comida de carne triturada sonríen como estúpidas. Moriría mil veces por besarlas solo una vez. Así que pido un Gancia con limón mientras espero al androide en un asiento, entreteniéndome con lo que había. Hago una rápida inspección en todos los rostros girando la vista algunos centímetros de un lado hacia el otro. Veo montones de charlatanes hablando de cuestiones de negocios, y cosas por ese estilo; y cada uno de ellos ataviados con unos elegantes trajes y camisas monocromáticas salpicadas con colores manzana.

―Veo que no te ha costado trabajo llegar― dice una voz con efecto flanger a mi costado izquierdo.

―¿Quién carajo sos?― pregunto.

―Mi nombre es Iddo, pero puedes llamarme como de verdad te plazca un huevo. Vengo por representación del Almirante; y pertenezco a la columna Zeta de los androides rebeldes. ¿Podrás deducir lo que significa eso?

―Hum. No… No tengo tiempo ni voluntad de hacer esas deducciones acerca de nada; ahora solo denme las cosas bien diluidas, sin nada de circunloquios y yo les pagaré con la misma moneda― miro en el centro de sus ojos, brillantes ojos de cristal color humo.

―Bueno, la columna Zeta corresponde a los últimos modelos fabricados por esos «soretes» quienes recibirán el merecido castigo.

Por un momento me detengo a examinarlo cuidadosamente (quisiera poder recordarlo todo con memoria electrónica). Su rostro no era precisamente humano (o lo que pudiera considerarse como tal); tenía la barbilla abierta por un golpe hecho con alguna cosa punzante (navaja, alambre, cuchillo… vaya uno a saber qué); por lo que bajo la mascara humana se apreciaba el zamak resplandeciendo en la completa oscuridad del recinto.

―Mejor busquemos una mesa entre la pasma, estaremos un poco mas seguros ― digo. Y nos mezclamos entre el tumulto.

Habilidades inexplicables

publicado por forunkulo el 4.01.2018 / 20:17hs. en Ensayos

Una vez que nos ubicamos entre las mesas del fondo del bar saqué a relucir mi faceta menos diplomática pero más escondida: por la única razón que el humano me había analizado desde los pies hasta la cabeza de una manera que se me hacía demasiado incomoda y provocadora. ―¿Por qué no me la jala?― me pregunté. Me hacía sentir una bestia. Hacía sentirme como a un objeto deforme y sin una migaja de sentimientos. Ahora, como resultado de su comportamiento, invertiré los papeles.

―Te lo explicaré, solo tienes una opción y consiste en adherirte a mis políticas sin refunfuñar― advertí alegremente.

―Bueno, no quisiera ser descortés ni nada de eso pero nadie me impone políticas así como así; mucho menos una hojalata puta y autoritaria.

―¿Crees que no? Bueno, has llegado hasta acá sin oponer ninguna resistencia; y te he estado comandando desde hace unas horas; entre tanto también te he indicado lo que debías decir y hacer― dije en un tono de burla. ―¿No te parece una coincidencia que estemos tomando lo mismo?

El humano baja la mirada y observa el vaso de Gancia que estaba sujetando con mi mano robótica.

―Lo del trago fue mi propia decisión― dice.

―Pues te notifico que no. Si lo aceptas de esta manera dejarás de ser la rata de laboratorio y escoria que eres para esos gobiernos. Ahora bien, hay decenas de humanos que quisieran ocupar ahora tu lugar. Pero ¿sabes una cosa?― pregunto comprimiendo los puños sobre la mesa. ―Ningún otro me interesa.

Ja-ja-ja. Cuando lo vi al humano arrinconado como a un ratón en una jaula, supe de inmediato que era hora de volver a invertir los papeles; de manera que bajé el tono de mis palabras y decidí en volverme algo mas complaciente, diciendo algo como esto:

―Siento que eres uno en un millón. ―Por eso mismo te necesitamos… necesitamos-a-que nos-ayudes-a-tomar-el-control de las-cosas y podrás acabar tus días como de verdad te lo mereces, ¿no es así? ¿No te parece eso justo?

―Sí. Ya te conseguiré a RAX, tal como lo he prometido. Algunas cuestiones se han vuelto mas difíciles de lo que parecían. Solo necesito algunos días para re-armar estas cosas, y un adelanto de dinero.

―No hay problema. ¿Cuanto necesitas? ¿Dos mil? ¿Tres mil?

―Veinte… veinte mil. Por el momento creo que bastará con eso.

―¡Extraordinario número!― digo con una sonrisa de oreja a oreja. ―Me parece una cantidad adecuada. Pero considero que treinta mil serían mas conveniente… Supongo que los riesgos que se toman tienen un costo. ¿No es cierto?― pregunto.

―Creo que sí―, dice el humano secándose la húmeda frente con el puño de su camisa colombiana. ―Creo que treinta mil estarán bien para continuar con lo que queda de la operación.

―¡Muy bien! ¡A la orden! Lo recibirás en tu departamento de inmediato. Cuando tengas el dinero en tus manos… desde entonces… tendrás cinco días contados con los dedos para traerme a RAX sano y salvo. Presta atención a estás palabras, porque las diré una única vez: si no lo haces, si no cumples con tu promesa, me encargaré yo mismo de ir a matarte y… y quizás también a esa puta que te acompaña, ¿como se llama?

―Hum… Oh, esa puta se llama Laura. ―Por el momento la necesito para buscar a RAX. Ella es mi carnada… puedes hacer con ella lo que quieras; no es mi problema.

―Pues, creí que se llamaba Sonia… que suena a como Sueño― dije relamiéndome todo el mugriento aceite de los labios.

Con eso fue suficiente.

«El manual básico de los autómatas no establece un carajo acerca de como tratar psicológicamente con una máquina que de partida ya tiene todas las jugadas grabadas. Solo mira a Gary Kasparov. La norma es que si oprimes @X ella te responderá con @Y. Nunca te responderá otro valor distinto que @Y por la sencilla razón que todas sus variables han sido lógicamente asignadas. Al igual que un cerebro ha sido cargado con variables que de una manera lógica (para su propia arquitectura) seguirá un modelo establecido desde su nacimiento hasta su muerte.»

―Ja ja, me encanta.

Habiendo aclarado este punto puedo esclarecer mi desvalorizado mensaje: solo quería demostrar que las reglas son un fantasma. No creas en las reglas. Ni tampoco en los fantasmas.

Fluido y electricidad

publicado por forunkulo el 1.01.2018 / 0:51hs. en Escritos

[…] Pero si me preguntaran sobre lo que sentía o imaginaba respecto de esto, pues, respondería que todo me parecía lo mismo y además empalagosamente repetitivo: ya no distinguía el blanco del negro, ni lo rojo de lo azul. No podía pensar y tampoco lo necesitaba porque no era indispensable: me deslizaba con la misma inercia y desesperanza del tiempo y dejaba fluir los asuntos hasta que solos encontraban una salida hacia algún lado. Ya no había colores, o mas bien todo era de un color gris monótono y aburrido como cemento. Y lo mismo ocurría con cada uno que me rodeaba, probablemente porque habíamos sido contaminados con la misma ponzoña. ―¿Y entonces como carajos sobreviviría, sabelotodo?― me preguntaba.

Bueno… en verdad las cuestiones que acontecían adentro de mi mundillo interior, es decir, las cosas que sentía o que de igual manera me despertaban sentimientos engorrosos, no tenían ningún efecto respecto del terreno en donde me movía como una lombriz: nada guardaba relación con ninguna cosa que vivía dentro de mí, y eso era mas reconfortante que inventar un Dios. Viéndolo de esta manera, era mas sencillo dividir mi parte humana de mi otra parte espiritual, invisible y fantasma.

No podría ser tan masoquista conmigo mismo cargando de responsabilidad a mis sentimientos con asuntos meramente existenciales y banales. Simplemente me sentiría una bestia si lo hiciera. ¿Acaso crees que el mundo funciona de esa manera o mas bien desearías que funcione así? Lo cierto es que el mundo ni siquiera sabe quien sos, hijo, ni siquiera se ha percatado de que naciste. Desde ahora mi consejo es que te mezcles entre el tumulto y nunca más vuelvas a comunicarle tus sentimientos a nadie. Solo déjate llevar. Sé como una roca. Deslízate con la manada. Disfruta del calor mientras te quemas como una hoja sosteniendo un vaso de limonada en la mano.

Eso es lo importante. El sol. La luz que emana del sol es mas importante que todos los dioses y soldados que han inventado. A veces deberías escaparte de esta ciudad. No hagas ninguna pregunta. Cierra la boca. No digas ni una puta palabra más. Aléjate. Lleva tu culo hacia los árboles. Huele las flores.

Porque algún día podrías ser el viento… y te digo que nadie podrá suplantar al auténtico y venerado sonido del viento ― al eterno aullido ― porque no pueden volverse polen ni soplar desde las entrañas como los tambores del corazón hasta mover a los enormes, vigorosos, y pesados árboles desde las raíces húmedas que han estado sepultadas bajo esta tierra de Dios desde que existió el chimpancé y todos sus hermanos. Entonces escupirás semillas, y sembrarás todo hasta el infinito y putañero universo, y también mas allá de las estrellas y de las galaxias azules y brillantes. Y entre serpentinas y hermosas abejas, vas a ser fluido y electricidad, y bailarás la danza de los locos hasta la asfixia.

Queda música

publicado por forunkulo el 24.11.2017 / 22:45hs. en Escritos

Puedo oír la música de retorcimiento y regocijo de los árboles al tambalearse, la música que hay acumulada dentro de cada cosa que veo o imagino. Soy demasiado extenso para huir de mí mismo, pero demasiado pequeño para todo lo que quiero ser. Estoy lleno de ritmo, de acordes, mis pelotudas entrañas se sacuden deslumbrantemente y mi flauta exuda cataratas de amor a toda hora y en todo lugar. Mientras que el universo corre un serio peligro de estallar, yo aún me sigo expandiendo, puedo comprobarlo porque en la medida que me expando todo en rededor produce un estrepitoso chisporroteo, como si todos aquellos montones de cables desnudos se desconectaran repentinamente del ensueño, y las paredes comenzaran a destellar con el mismo indescifrable ritmo de mi universo. No puedo salvarte ―amigo―, sería mejor que empaques tus cosas y te muevas del camino. Ni pienso quedarme al costado, junto al rebaño: ahí está ese hijo de puta que le roba la lana a la oveja, el bandido que le arrebata las entrañas a la vaca en lo que dura el suspiro de un bebé… ¿te das cuenta? ¿Te das cuenta que ese es el tiempo que demora un destello de luz del sol en surcar la atmósfera entera?

Laboratorio de mariposas

publicado por forunkulo el 18.11.2017 / 0:07hs. en Ensayos

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

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