Posts pertenecientes a Ensayos

Antes de Copular

publicado por forunkulo el 8.12.2017 / 23:30hs. en Ensayos

El audífono hacía un ruido de zumbido de abeja. Es insoportable. Ni siquiera puedes alcanzar las uñas sucias de los pies con la punta de un dedo índice. Además si gritaras desgarradoramente el aullido sería absorbido por la pared de espuma, y nadie te escucharía aunque te estuvieras ahogando con tu propia respiración. Te advierto que si llegaras a accidentarte, el hospital queda a cinco kilómetros por un camino pedregoso y lleno de tránsito, pero antes… antes tendrías que accionar la alarma por el botón a tu espalda —sobre el techo de la cápsula— y tendrían que retirarte arrastrando desde los pelos del culo. —Eso es peligroso para tu equilibrio mental, muchacho— acota el interlocutor.

La buena noticia es que no hay otra cosa que hacer. Obtienes lo que quieres a cambio de dar vueltas en un mismo círculo hasta que te trague la tierra, hasta que el mar te tape los ojos y se escurra por tu nariz completamente, todo el mar; y entonces, algunas noches después, los peces naden dentro de vos mismo y te señalen el nuevo camino al laboratorio.

Los pájaros se parecen a unas carcasas de baterías recicladas con un mecanismo que los hace volar. Son un poco más inteligentes que esos molestos drones mutantes del correo. Ni siquiera es emocionante verlos transitar el cielo de una esquina a la otra: estorban como las señales de transito luminosas, se posan en los escasos árboles fractales y al mismo tiempo funcionan como antenas de retransmisión de ondas electromagnéticas sucias. A veces dan ganas de pegarles un buen disparo entre los ojos. Muchos lo hacen.

Para los agentes esto es un video que es retransmitido por telepatía como entrenamiento, por frecuencias de energía muerta-cancerígenas-y-destructoras que no son ni siquiera reprimidas por la parte consiente que se mantiene erguida hasta el final de la historia. Quiero decir que todo el tiempo están recibiendo señales de terror, de miedo, de estímulos de sometimiento reiterados por una radio llena de interferencias que llevan todo el tiempo pegada a las orejas.

Las moscas tienen micrófonos en el culo y las antenas son usadas para captar sobrevivientes. Son un puñado de sobrevivientes: módulos de ondas radiantes — llenos de juventud—, y son hermosos porque tienen vida real. Es decir, no consumen nada que prolifera de los cables de televisión, ninguna señal que haya sido capturada y reconvertida a una señal confusa. La información que ha sido transmitida por el cielo es peligrosa, porque puede fluir como sensación de salvación, y una vez que entre en tu fuente de inspiración, estalla como orden de policía. ¡PUUUM!

Volviendo al asunto de las moscas, lo mejor es darles una patada con la bota cuando se ponen demasiado cerca de uno, pero… ¿cómo distingues una mosca buena de una mala, Sabelotodo? No hay forma de detectarlo, pero probablemente, el zumbido de una mosca mecánica suene un poco mas electrónico, como esto: PZZZZZZZ. O algo similar.

Un mundo nuevo

publicado por forunkulo el 2.12.2017 / 0:11hs. en Ensayos

No hace mucho concurrí a un especialista que conocía de algunos datos interesantes. Se hacia llamar El Capitán…

I

«El riesgo es el proceso de elaboración del problema experimental básico», decía. «El peligro se divide en ciclos, que son las faces por la que va atravesando el individuo antes de concretar el acto en cuestión (llámese ASUNTO). Como mencioné antes, el riesgo tiene una relación directa y fundamental con el ciclo de iniciación del peligro, es decir, en un comienzo se encuentra en un estado de exploración, dígase experimental, de lo que puede o no puede realizarse, de lo que es o no es real o cierto o satisfactorio».

He puesto como ejemplo los viajes astrales (es decir viajar fuera del cuerpo como humo), pero podría ser reducido a una simple interpretación de algo abstracto o que no puede ser reproducido como oración.

II

«A simple vista debe existir una exposición del Ser hacia aquello que está redactado en los mandamientos del Dios o en los panfletos que gobiernan los estímulos (tanto que podría producir erección u orgasmo, o desencadenar un ardor). Debe existir de por medio una guerra. Desobediencia. Debe existir una abundante dosis de desesperanza para que se desarrolle el proceso es sus etapas mas primordiales».

Aha. Muchos incrédulos no creen en estás palabras. Pero que me la chupen.

III

«En el ciclo medio, encontramos a un individuo que ha restablecido un orden en aquella alteración en la cual se veía involucrado por motivaciones recurrentes (llámese BÚSQUEDA DEL EQUILIBRIO). Sin embargo, tan solo ha encontrado la resolución parcial o momentánea o circunstancial al problema inicial y se ha trasladado hacia otro plano en donde le surgen nuevos interrogantes o ASUNTOS que deberá afrontar; ya que en este nuevo nivel de emociones no existen leyes, ni orden, ni advertencia, ni sistema que lo sometan a la ineptitud mental o a la presunta frustración».

IV

«Tal es así que el individuo como concentrador y acaparador de energías siempre será atraído por esa tentación continua e inestable que constituye al riesgo como el principal factor de desafío. Realmente, ya no podemos referirnos al peligro como tal por que este (sin llegar a percibirlo) ha mutado en un mundo, en un universo, y finalmente en un todo Sobre-Dimensionado. El ciclo final, ya no tiene definición alguna, porque nos encontramos perdidos y hundidos en él… Y todo lo que tenemos nunca ha sido visto, ni sentido, ni experimentado. Tienes un mundo nuevo bajo los pies».

Laboratorio de mariposas

publicado por forunkulo el 18.11.2017 / 0:07hs. en Ensayos

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

Reflexiones banales (con percusión y vientos)

publicado por forunkulo el 2.11.2017 / 1:20hs. en Ensayos

―Comencé por notar defectos en el material húmedo ―dije sonriéndome como idiota― y recuerdo que el suelo estaba completamente recubierto por unas manchas de un color rojo-sangre que me estremecía hasta los mismos pelos del culo, pero eran borrosas y se transponían sobre la obscuridad que me inundaba los ojos. Creo que probablemente hubiera existido la insana y mala intención de quitarlas con alguna clase de detergente o ácido: mediante el uso de una esponja goma-espuma o un cepillo de alambres. Esto deja en evidencia que se trataba de una persona con cierto grado de inteligencia ―proseguí elegantemente― aunque quizás la palabra P-E-R-S-O-N-A sea una mera clasificación poco importante. ¿Entiende?

El entrevistador meneó automáticamente su cabeza afirmando cada contradicción que había brotado de mi boca, como un acto-reflejo. Primero levantó sus ojos hasta donde se encontraban los reflectores (colgando en las alturas) y luego de vuelta hacia mi (mas cercano al suelo). Después se sacudió con desgano sobre su asiento.

―Déjeme entenderle― dice. ―¿Así que usted se refiere a que un presunto hijo-de-puta a golpeado y matado a su compañero posiblemente mientras usted… mientras usted se encontraba embriagado o cogía con prostitutas todo el santo tiempo del día? ―preguntó―.

―Eso mismo― contesté exaltado. ―Precisamente a eso mismo me refería. En cuanto al material era algo similar al antimonio, quiero decir, algo similar a lo que conocemos en nuestro universo. Claro que se encontraba bañado por una capa irrisoria de pintura color blanco metalizado sin notables detalles (hasta donde recuerdo)… He podido detectarlo por aquello que se iba desprendiendo del material y se adhería en microscópicas-partículas a la piel.

Mostré mis manos para que sean captadas por la cámara “cuatro”. La lente se desplazó sigilosamente hacia mi.

―Como ven, estas microscópicas-partículas estaban multiplicadas por trillones en el lugar de los hechos (donde ocurrió todo esto)… Pero la policía ha escondido fraudulentamente el material y ha hecho con las pruebas un bendito CULO dejándome expuesto dentro de este puto alboroto ―entonces sacudí el brazo escandalosamente― y ahora… han ensuciado mi nombre con pornografía sucia en video… Han humillado y defenestrado mi lucida imagen pública hasta reducirla al polvo y a los excrementos… Y después me han embriagado, y confundido, y fuera de mí, me han involucrado con ciertas prostitutas a través del ADN simulado de bancos de semen ultra-congelado en bolsas plásticas conservadas durante meses en contenedores de hielo. ―Quiero que sepan que considero esto un atropello ― vociferé.

El señor entrevistador superpone su voz sobre los micrófonos.

―Veo que usted tiene un grave problema con la Ley, la autoridad, ¿se da cuenta?― dice el entrevistador reclinándose sobre la silla. ―Problemas con la policía ―continua―. ―Problemas con el mercachifle del gobernador. Y existen pruebas contundentes y absolutamente condenatorias: como sangre, saliva, semen, etc. que en efecto corresponden con muestras de su ADN ―según los propios análisis de laboratorio efectuados― y está sucio hasta por dentro y fuera de los sesos. Ahora mi pregunta es ¿por qué habría usted de matar al hermano de un gobernador o a cualquier insignificante ser humano andando por allí? Alguien como usted, un triste perdedor alcohólico convertido de la noche a la mañana en un hampón demasiado peligroso, ¿no es cierto? ―pregunta ahora mirando a la cámara número “dos”. ―Sin embargo hace de cuenta que no ha pasado nada de nada ―prosigue― olvidándolo todo por completo, y un flash enceguece su mente y la borra… y luego lanza  teorías embaucadoras sobre un presunto hijo-de-puta, tomándome por un estúpido y replanteándome su participación en este asunto.

Alguien detrás de las cámaras subió el pulgar.

El entrevistador ahora hace una pausa que por un momento me resulta incómoda e interminable. Absorbe un poco del aire tibio interior que resopla en rededor proveniente de los ventiladores. Su abdomen se hincha igual que un globo aerostático hasta desinflarse. Es esa clase de hijos-de-puta que se creen a salvo de todas esas cosas ―pienso silenciosamente en mi interior―, aquellos que imaginan que la locura es algo distante, lejano, y apartado de su propio metro cuadrado, que pueden observar desde alguna torre de control con sus binoculares sin involucrarse para nada… y entonces pueden mofarse de ella mientras la tienen de espaldas.

Estas últimas palabras fueron grabadas por el micrófono. ESPALDAS. El señor entrevistador vuelve su mirada atónita sobre mi.

―¿A quien cuernos le habla? ― pregunta.

―Solo pensaba en voz alta ―digo disimuladamente―. En realidad no encuentro ninguna conexión entre la verdad y aquella versión manipulada sobre los hechos y orquestada para ganar tele-videntes. En fin… Todo eso me resulta patético y absurdo.

Las señales de tránsito que diagraman salvajemente el cosmos enloquecen a la estridente orquesta de los sueños. Las jaulas cierran perpetuamente sus compuertas como bares sin mesas. El mundo escruta todo desde ese costado lejano. Los huesos se inmovilizan. Los hombres se lanzan desde nubes eléctricas. Nace un nuevo esqueleto, y un nuevo corazón anémico y radiactivo: una maquina humana rescatada de entre todo ese esbozo chatarra de ilusión o pensamiento.

Por supuesto, que luego, cuando el tiempo comienza a transitar por su propia «carretera imaginaria», a sacudirse, a resplandecer, los confines del espacio se reducen al Ser, a la percepción, o tal vez, simplemente, desaparecen en un destello caliente y chisporroteante de luz.

A veces, el resplandor, impregna a toda la multitud, se zambulle en los subterráneos por rendijas microscópicas, en fábricas donde el humo está congelado, en trenes que explotan.

¿Podrás asimilarlo en un suspiro? ¿Podrás?

Ahora quiero romperlo todo. Reconstruirlo. Armonizarlo. Embellecerlo.

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