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Rotación, traslación y evaporación

publicado por forunkulo el 16.02.2018 / 23:36hs. en Ensayos

El humano negro tenía una valija llena de navajas. ―Elige la que mas te apetezca― dice mostrando unas enormes encías rojas. ―Oh, todas me parecen increíbles ― digo― pero creo que me quedaré con la Leatherman; aquí tengo ochocientos pesos para darte ¿que te parecen?―. Como lo había presentido, el humano negro ni siquiera procesó mis palabras con detenimiento. ―Muy bien― dijo, y me entregó la navaja y yo le di el dinero envuelto en un ticket de almacén. Y después caminé por entre la pasma haciéndome invisible, es decir, convirtiéndome en uno más del montón.

Lo mejor de poseer un arma de protección personal es la ventaja que adquieres frente al resto de los mortales: no tienes porque andar por ahí con cuatro ojos, pisando en lugares inestables y peligrosos, poniendo en juego tu sangre. Cuando el homo sapiens dominó el lenguaje, las demás bestias se arrodillaron y lo alabaron… y ésta era ahora mi manera de dominar y tener un control sobre las demás cuestiones: una pijotera y reluciente navaja. ―Dormiré con ella bajo la almohada por los próximos cien años― pensé.

Los espías telepáticos pueden aparecerse de un momento al otro convertidos en espíritus amigos: con esas mierdas de computadoras que leen el cerebro y lo depuran y absorben hasta reducirlo a unos escasos pensamientos banales y sin significado.

Mientras todas estas ideas inmundas navegaban como unas pirañas por adentro de mis pensamientos, me dedicaba a anotar en mi libreta algunos nombres falsos con los que debía presentarme, por ejemplo: de un cartel de luz gigante había capturado el nombre de Emir, de un escritor importante el nombre de Enrique, de un perro vagabundo el nombre de Chuly, y etcétera.  Así, esos programas de mierda del gobierno, confundirán mi ubicación entre una pila de datos falsos. Nombres falsos para falsos contactos. Contactos falsos para palabras mentirosas. Cuando esa información llegue hasta una maquina lejana no podrá hacer otra cosa más que escupirla hacia afuera como un gargajo lleno de veneno. Ja-ja. Quisiera verlo.

Entonces llamé por el teléfono a LEA y tuve un dialogo como este:

―Solo veo a un maricón en tu forma de pensar― digo.
―Oh, sí, pero pronto comprobarás que cada palabra que he dicho es cierta. Las navajas no te salvarán frente a esos policías mundanos. Deberías de conseguir un arma de verdad.
―Esto es un arma de verdad― digo. ―El hombre se ha aburguesado de tal manera que ni siquiera quiere trabajar para desplazar a sus enemigos hacia afuera del camino. Y ahora que me siento algo importante vienen todos a depositar sus sermones en mi cerebro… diciendo… “podrías haberlo hecho mejor”.
―Nada más quiero ayudarte― dice LEA a través del teléfono.
―Si todos quieren ayudarme, porqué no cierran la boca y me la jalan― digo. ―Desde ahora quiero que me llames Enrique. ―Es saludable cambiar de nombre para que esas máquinas de mierda no consigan rastrear mis palabras por el cable.
―Lo anotaré― dice. ―¿Y como está Sonia? Hace tiempo no tengo noticias de ella.
―Mañana salimos del aeropuerto a encontrarnos con RAX. Más tarde veré de que forma lo convenceré para llevarlo hasta los laboratorios.
―Creo que tendrás que golpearlo hasta dormirlo si quieres llevarlo hasta ahí.
―Hum. Creo que nunca se enterará de lo que pasa― digo.
―Si fuera tan fácil los mismos androides hubieran hecho el trabajo.

Pensé diez segundos esas palabras. O mejor dicho, pensé que si pudiera meter mi brazo por el teléfono y sacarlo por el otro extremo de todo el tendido telefónico, tomaría a LEA por el cuello y lo estrangularía. Eso me salvaría de tener que dar explicaciones a alguien desde aquí en adelante. Así que corto la comunicación y lanzo el teléfono contra la pared haciendo un estruendo. Pero el teléfono se rompe en cien partes… y una parte golpea mi frente y me lastima, dejándome una marca parecida a un signo de pregunta color sangre. Entonces caigo al suelo tomándome la frente con una mano y gritando así: ¡AY!¡AY!¡AY!. Y una vez que mi cuerpo queda tendido sobre el suelo, mi cabeza muy dolorida gira unos veinte grados por si sola, y entonces… creo que veo otras partes de teléfono, y entre todas juntas, formaban el dibujo de un falso corazón. El dibujo de un falso corazón roto. Y una lagrima color aire se derrama por mis mejillas. Fin.

Los virus, tal como los conocemos, solo pueden subsistir dentro del espacio de memoria de otro programa. De otra forma, son fácilmente detectados por los scanners. Cuando se ven en problemas corren como unas cucarachas buscando la salvación: eso implicaría complejos mecanismos de mutación en los que sus patrones de identificación variarían de acuerdo a ciertas directivas de compilación desconocidas ejecutados por un compilador interno: su ADN sería inverosímil hasta para sí mismo; aunque bastarían un par de horas para que los scanner detecten su comportamiento y lo eliminen. En un espacio orgánico los virus son miembros que se alejan del paradigma común que ha sido delineado por el sistema que integran. Si trasplantamos estos mismos conceptos a un conjunto de seres, o bacterias, o energía desconocida, siempre encontraremos las mismas deficiencias replicadas una vez, y otra vez, hasta aburrirnos y cansarnos de lo mismo. Siguiendo estos conceptos llegamos a la conclusión de que el universo es un gran cáncer. Sus estrellas se están pudriendo, y mientras sus maravillosos sistemas solares envejecen y se degradan, nosotros mismos podemos atisbar ese dolor porque estamos muriendo adentro de él.

Ahá. Buen engaña pichanga. Bajo estos mismos conceptos solo restaría buscar a RAX para usarlo como medio de propagación del virus. Mis ideas son perfectas.

Región izquierda de las ideas

publicado por forunkulo el 24.01.2018 / 22:26hs. en Ensayos

El agente RAX solicitó algunos días de descanso. Lejos de las oficinas herméticas de la dependencia podía hacer que sus pensamientos confusos recobraran claridad. Había anclado su culo a una silla de tapiz color cromo de la que no pensaba moverse (como en las tradicionales reuniones de familia), exceptuando que ahora se encontraba en un recinto cubierto por una nube de sonido cuadrafónico inyectado en sus oídos en gotas de aire falso.

Los proyectos del futuro no tienen ninguna importancia: son como absorber aire en tubos conectados por la nariz. Un día viene el dueño de todo el aparato y te desconecta del simulador. Te envuelven en una bolsa cuando todavía tu alma se preserva radiante y te tiran al basurero durante la noche, junto a los demás. Hoy en día, lo más respetable que un hombre puede hacer es gastar hasta el último gramo de su respiración para que sus sueños fluyan por el programa hasta contaminarlo: que su visión real traspase la visión efímera. Eso sería algo como sobrenatural.

Mientras todas esas ideas magnificas se arrastran por su computadora otros fantasmas se mezclan en la misma dirección, dejando las siguiente respuestas:

Número uno. Cuando amanezca, los policías habrán capturado sus ruidos y movimientos, y usarán sus grabaciones fraudulentas para que el mundo se vuelva en contra de él.
Número dos. Puede capturar los sonidos antes de que arriben a sus oídos, y puede ver sus figuras antes de que las figuras sean percibidas por sus ojos, es decir: su radio de visualización es de unos 360 grados a una distancia insospechada.
Número tres. Hace días sobrevuela en su cabeza (como una danza de pájaros) la posibilidad del suicidio si no consiguiera terminar algunos de esos objetivos-mentira. Lo divertido es que los videntes creen que pueden capturar sus ideas.
Número cuatro. Debe recibir la llamada del informante anónimo para continuar con la operación, y trasladarse de inmediato a buscar a Sonia al lugar donde se le indicará. En caso de ser posible, en el camino, quisiera cargarse encima con la vida de un puñado de policías.

―El futuro ―dice el interlocutor― es como droga que arrastra a los usuarios a moverse con desesperación por los nodos de la RED: el solo hecho de tener una visión del futuro ―aunque sea inestable o estática o perfecta o imperfecta― es una excusa suficientemente reconfortante como para desear La Vida con tanto frenesí que vives más tiempo cerca del lado de la muerte que del lado de La Vida. Una especie de ilusión instantánea mantenida por pulsos de energía artificiales que nunca se apagan.

―Si encima has sido tan iluso de creer en esa patraña publicitaria de que hubiera vida mas allá de la muerte, entonces buscarás a la muerte como una manera de reiniciar ese sistema de variables que mueve a tus pensamientos a través del agujero de la matriz.

Algo así como volver a los orígenes de las cosas.

A las cuatro de la tarde, antes de desperezarse para levantarse hasta el baño a mear, el agente RAX atiende su teléfono para recibir un mensaje por el contestador automático conectado, decía algo como esto:

―Querido amigo RAX. ―Tengo conmigo a tu magnífica Sonia, a mi lado, viajando en un Boeing super sónico a siete mil metros de altura. Hasta aquí sin problemas. Ella se encuentra en rimbombante estado de salud, y sin un solo rasguño a la vista como te había prometido en el Chat. Yo mismo le he estado cuidando las espaldas de cerca. Ella ha estado muy bien. Te hago saber que las cosas andan de maravillas. Ahora podrás darle a esos androides sin sentimientos lo que necesitan y borrarlos para siempre del mapa ― vida nueva y radiante. Por fin te liberarás de todos esos problemas que te aquejan, querido RAX. En unos días tendrás noticias de mí. Solo agenda este nombre en algún papel. ¿Tienes para escribir? Soy el fabuloso Emir (el de los avisos de condones extra-largos), así te será fácil identificarme entre la pasma. Búscame en el aeropuerto por la mañana. Destruye tu teléfono contra el suelo en cuanto me despida y consigue otro nuevo. Nos estamos viendo por allá. Muchos saludos.

―Oh, fabuloso Emir… ha de ser un hombre muy guapo― murmura RAX. Mientras sus pensamientos sanan, la canción en los altoparlantes de Massacre Palestina, dice lo siguiente: «la bendición no llegará».

Cómplices del TAROT

publicado por forunkulo el 8.01.2018 / 22:37hs. en Ensayos

—¡Dije que me froto sus profecías por el pavo! ¿Podrán oírme los soldados del TAROT?

Las interferencias suben.

—El ejército de Buda los va a colgar a ustedes de las pelotas cuando caigan desde Beijing las controladoras remotas que los elevarán (por medio de lanza-cohetes) hasta la contemplación de un Yantra único tan alto como la cima. La cima más alta de las nubes. Todos verán el mismo Yantra. Volverán a ser las hormigas del hormiguero que fueron.

—¿Y qué carajo tiene que ver eso con el asunto de mis nervios?— pregunta LEA desde el sofá-cama de aire.
—No sé bien. A veces las palabras son recitadas por mi voz inconsciente; pero no soy de verdad consciente de lo que digo o siento.
—Hum. ¿Puedo preguntarte una cosa?
—¿Qué pasa?— pregunto intrigado.
—¿Alguna vez hablaste con el diablo?
—¿Hablar? ¿De qué forma?
—Claro. A los catorce años hablé con el diablo. Hice un pacto— dice frotándose su ojo reciclado. —Le vendí el alma al diablo. Pero nunca mas volví a tener noticias sobre como había funcionado la cosa. Supongo que mi alma no tenía suficiente valor y no hubo trato. Puede que algo de esto tenga relación con eso del inconsciente.
—No. De esa forma, solo hablo con mi conciencia— digo convencido.

Ya lo dije. Producto de todas estas enfermedades es que vivimos inundados de sahumerios: canela, naranja, citronella. La última hoja de marihuana fue quemada en el siglo pasado. Solo se propagó una burbuja de humo falso por los nodos de la RED. Nuestros cuerpos están confundidos, tal es así que hemos llenado el recinto de ORGONITAS esperando que la salvación irrumpa por la ventana (en forma de gato, o paloma mensajera). Vivimos al borde de un ORGASMO multitudinario. Posiblemente a eso le llamen APOCALIPSIS. Las ORGONITAS pueden capturar esos residuos de ondas electromagnéticas desconfiguradas y convertirlas en ondas SALUDABLES por los efectos del cuarzo y los demás minerales. Lógicamente, todos tienen alguna en su morada.

—Hay un inconveniente. Hay un inconveniente con respecto a aquellos dispositivos de radio y sus burgueses emisores de información. Tengo buenas noticias para ustedes. En ellos está concentrado el poder. Sus ondas enmascaradas en publicidades. Sus libros de auto-ayuda para soportar el dolor.

Los visionarios del futuro imposible podrán decir, con estas mismas incompletas palabras de MIERDA, que somos una mentira. CÓMPLICES. Esas analistas de computadoras cornudas y esbeltas, hermosas hasta ser desarticuladas por el movimiento pélvico de la burbuja, o mismo, aquellos estadistas hijos de puta. ¡Ahá ustedes!, que han estado midiendo números de mierda en conjuntos de súper-poblaciones enfermas bajo vaya uno a saber que configuración fraudulenta: van a señalarnos con el DEDO del CULO… van a decir, como portavoces del PLAN, que somos unos homosexuales, por ende, bajo ese alegato nos encasillarán por fuera de las fronteras que cubre el PLAN; y lo mismo harán con cualquier cosa viva-o-muerta-o-agonizante que se manifieste en contra. En contra de ustedes. En contra de su universo.

CÓMPLICES. Han construido torres de control para retransmitir ondas de teléfonos y televisión vacías y destructivas a través de lo que podría llamarse CAOS (pero sabemos que ni siquiera nos han permitido disfrutar del CAOS), y han llenado el espacio deliberadamente de androides-de-tipo-satelitales que se chocan unos contra los otros (generando una explosión nefasta en el panorama). Si creemos que la muerte nos acerca al SOL; pero la VIDA (durante algún tiempo) te ha mantenido en un estado de enfermedad, y completamente distanciado y aislado del SOL… y de su magnífica, brillante, contundente, gloriosa, excitante, y poderosa LUZ que sana, embriaga de serotonina, y da VIDA a esas cosas magníficas que te mueven por rededor de un punto medio nubloso (que apenas puedes descifrar). ¿Entonces para que creemos en el PLAN? ¿Para qué carajos creemos en el PLAN? ¿Para qué obedecemos a todas aquellas emociones que nos prohíben amar y morir con algo de descontrol (aunque sea como un esbozo de libertad)? ¿Qué carajo, entonces, nos quieren decir esas señales convalecientes sobre el PELIGRO? Y por último: ¿Qué carajo o cosa es el PELIGRO si no tengo lo que quiero? Si lo que quiero es tan hermoso que ni siquiera pude soñarlo.

—Bueno, esto es la antítesis al auto-control. —Las cosas auto-controladas funcionan de maravillas: no precisamente porque sigan un orden de dominó, sino porque están siendo arrastradas por instrucciones inscritas como mandamientos (leyes hermosas que rigen el movimiento de sus estrellas). Si buscas una solución rápida a tus problemas todos te guiarán por el camino del rebaño o cualquier otro trazado por su propio inconsciente. No te destrozes. No busques perfección. Cualquier cosa que mires o huelas tendrá aspecto u olor a la mierda de un establo si no buscas lo que amas; si no aceptas un poco las cosas en su forma con su VIDA o su VISIÓN cierta o incierta. Eso es todo lo que tienen para ofrecerte (en un entorno controlado) pero no es precisamente eso todo lo que pueden capturar tus brazos.

—Considera lo siguiente: alcanzar un sueño.

Las interferencias bajan.

Cazador de policías

publicado por forunkulo el 7.01.2018 / 18:16hs. en Ensayos

—Con las lentes de visión nocturna puedes convertirte en un orgulloso cazador de policías, pero para eso tu cabeza tiene que tener una temperatura fría: por debajo del cero absoluto. La temperatura de tus venas es importante porque la policía, en este caso, son sombras moviéndose en tu propia conciencia, es decir, si la policía no puede capturar tu conciencia (y seguro que lo hará), entonces tendrán que salir a buscarte. Mientras tanto, estarán replegados en sus sótanos durante toda la eternidad.

—La primera fase de muerte consiste en reprimirte con una serie de agentes controlados por radio. A partir de aquí debes leer el preludio del interlocutor que consta de lo siguiente: a) los agentes solo pueden manejar escopetas que disparan una munición demasiado lenta; b) tienen información básica de un policía que cabe en un mini-disco de quince minutos de reflexiones sectarias; c) pueden dar en un blanco únicamente encontrándose a una distancia de no más de unos de diez metros; d) tienen visión de noche; e) son buena gente; f) es mejor matarlos con ráfagas de proyectiles.

—Una vez que lo memorizas como poesía en tu cerebro ya tienes la mitad del asunto resuelto.

—La segunda fase es sembrar un virus en tu sistema inmunológico: esto lo hacen químicamente por intoxicación, induciéndote a que hagas determinadas cosas o dejes de hacer determinadas otras (arrastrándote hasta el fondo de tu propia soledad). Esto es una metodología confusa porque no arroja resultados precisos, pero sé que en la medida en que aumenta la exposición a estos químicos en un plazo de tiempo impredecible puede volverse intolerante para la supervivencia.  Si te amordazas la boca, te tapas los oídos y te vendas los ojos con una gasa vas a ser como un fantasma: nadie se va a fijar en vos. Lo mas conveniente es tener una buena navaja atada a una mano. Prueba también con una bajo la almohada. Puedes dormir con un ojo abierto. Nunca digas a tus contactos tu verdadero nombre: usa uno diferente para cada uno que conozcas. Continua así algunos días.

—La tercera fase es crear métodos de distracción efectivos o nubes blindadas por información que se transmiten por cables de fibra bajo la tierra y tienen una propiedad fundamental que se encuentra asociada a la locura y a la dominación. Creo que si lo asimilas a todo como una esponja, posiblemente vayas a tener problemas, y tengas que hacerte a un costado del trabajo para no exponerte a un daño irreversible. —El agua limpia los riñones. —Busca más agua. —Aléjate del desierto. —Mézclate entre la multitud adormecida como una sombra más.

—Desnúdate sobre las rocas calientes del mar.

—Algunas hojas medicinales, algunos aceites o derivados sintéticos, podrían disminuir la rigidez en los músculos (puedes haber sentido pinchazos, y desgano). Esto funcionaría como antídoto. Además, alteraría eficientemente la vibración de los nervios si están ansiosos por desprenderse de este sistema de paneles que los comprimen hacia adentro.

—Mastúrbate bajo los arboles primaverales.

—Los supermercados son las últimas zonas liberadas: los pájaros son hologramas que se esfuman como alucinaciones transparentes, fuentes de agua enormes iguales a espejismos. Hasta ahí no pueden perseguirte: no pueden penetrar con armas de dominación eléctricas y disparar a quien quieran o a donde quieran… ¡No, de ninguna manera! Los callejones siguen siendo un lugar hermoso para despedazar a quienes se han distanciado del rebaño o del camino o de  aquello que hayas adoptado como mapa de viaje. Pero primero tendrán que darte un buen golpe en la cabeza, para que entres en un estado de ensueño, y luego… con una manta te tapan el rostro, te anudan fuerte las muñecas y los tobillos, y te arrojan al asiento trasero de un auto que poco rato después se desplaza a una parte aislada de la ciudad: una parte de la ciudad recubierta por árboles de hojas amarillentas, perfumados de un olor a eucaliptos, y mucho campo con oxígeno, y viento resoplando contra los agujeros de tu nariz, y nada de ese olor a mierda del hipódromo, ni petróleo de estacionamiento.

—Mientras caminan contemplan senderos cubiertos de  rocas. Cuanto más te acercas a la luz (si es que algún día llegas a la luz), más arboles aparecen junto al camino, más ríos y cascadas donde podrías bañarte desnudo en algún día futuro (si resultas ser más fuerte que el TIEMPO) y luego nadar río abajo entre los peces. Lo cierto es que cuando has llegado a ese punto del camino es porque ya estás empezando a despedirte de tu querida alma en paz.

Mis monstruos

publicado por forunkulo el 7.01.2018 / 0:57hs. en Ensayos

Nunca había hablado a nadie de mis monstruos. Tampoco nunca había escuchado a nadie hablar de los suyos. Así que daba por hecho que todos ocultaban un poco de mierda; y si eras un poco inteligente también podías ir con tu porquería por el reino mezclado como cualquiera.

―Siempre tuve que aprender estas cosas por medio de golpes y garrotazos ―digo mirando en los ojos de Sonia. Solo pondré el ejemplo de mi padre el palestino: los métodos que él usaba para enseñar me fueron inculcados inconscientemente, y de manera automática; y lo mismo se había transferido en el; y así sucederá en cuanto y en cuando los procesos de adoctrinamiento sigan sometiéndonos por medio de golpes y garrotazos, generación en generación.

Tomo un poco de aire en los pulmones.

―Entonces que no vengan a rogar misericordia; cuando no han hecho otra cosa que dejarme pudrir― digo.

Me hecho a un costado de la cama para observar su espalda desnuda.

―Lo hubieras mandado a cagar ―dice― seguramente era un viejo asqueroso.

―No sé si debía. Todo somos resultado de algo más grande. Si tuviera que descargar mi ira en algo, ese algo sería el mismísimo Dios. Pero transitar todo el camino sería agobiante. Así que encontrarme con estos androides resultó en un método reconfortante para descargar eso que tenía atorado en el estómago desde que me encontraba en el útero― digo.

―No creo que sea bueno pasarse la vida con esa mierda adentro de uno.

―Creo que sí. Mi vida consiste en despertarme cada día y pensar de que manera cogerme a esos putos del TAROT. Se me ha hecho un hábito como el de ver pornografía por la INTERNET.

―Hum. Eso parece aburrido ―dice Sonia. En fin, contraer cualquier hábito es aburrido. ¿Pero quién mierda lo puede saber?

―De verdad, nadie podría saberlo. Si piensas en como funciona el asunto, con un poco de buena suerte, puedas capturar algún mensaje secreto flotando en el aire: por ejemplo, hace un mes, fui a hacerle una visita a Rebeca, la de los masajes prostáticos, y mientras hablábamos y nos mirábamos, ella se pone a mi lado dejando descansar sus tetas sobre mi brazo. Me besa y me hace una puñeta por lo que tenía que pagarle trescientos pesos extras. ―Eso debería estar incluido dentro del precio, dije. ―No pienso pagar un centavo mas por una puñeta de mierda. Así que agarro la toalla y con eso me limpio el culo. Me intento poner en pie y me aplasta con el peso de su cuerpo. ―Dice, ¿no te gustan las caricias? ―Digo, claro que me gustan pero no voy a pagar un centavo más, prefiero cascármela cuando vuelva a casa. Entonces pone su mano firme sobre mi pecho y mira directo a mis ojos. ―Bueno, hacía algunos meses ya sentía dolor en el pecho. ―Y ella comprimía su dedo contra mi pecho como si pudiera sentir el dolor metido ahí dentro… nunca le había mencionado una sola palabra sobre eso. ―Pero sus ojos habían cambiado… me pregunto, ¿cómo pudo adivinarlo…?

―Puede haberte parecido. ¿Y qué te dijo el doctor?― pregunta Sonia evitando hablar del problema.

―El doctor dijo que era condritis― respondí.  —Nunca había hablado a nadie de mis monstruos. Quiero que mis monstruos mueran con mis huesos.

Pongo la cabeza sobre la almohada. Sonia se acerca hacía mi y deja descansar sus tetas sobre mi brazo, tal como lo había hecho Rebeca algún tiempo atrás. Entonces supongo que ciertas cosas funcionan como un acto-reflejo, ¿entendés? Las escenas vuelven a repetirse, y a repetirse, y a repetirse… pero por ahora eso importa un carajo.  Me envuelvo entre sus brazos que todavía están tibios. Mi verga se endurece y se sacude entre sus muslos que están húmedos y calientes. Miro por la ventana y afuera hay una lluvia helada y plateada. Toda la multitud se choca entre sí… ¿sabes lo que parecen? Parecen peces moviéndose en una trituradora, y puedo oír sus voces y también sus silencios. Siempre que los escuché hicieron el mismo sonido monótono: sus monstruos también están ahí con ellos.

Plataformas de salvación

publicado por forunkulo el 4.01.2018 / 21:13hs. en Ensayos

Antes de partir a reunirme con RAX, quería asegurarme de tener una inteligente conversación de negocios con estos androides-auto-convocados para la GUERRA. Persiguiendo ante todo mis propios beneficios, por supuesto. Es decir, esclarecer aquellos puntos oscuros que habían anidado en mi mente henchida de pecado y pornografía.

Quedamos en encontrarnos en un bar “X” en unos veinte minutos.

―¿Y en dónde mierda queda eso?― pregunta Sonia.

―No sé. No me lo dijeron. Solo tengo que caminar y seguir las órdenes que transmitirán a mi cerebro.

―¿Y cómo podrás distinguir si tu cerebro no habla por ellos?

―Eso es fácil. Pondré la mente en blanco por unos minutos, como en el Yoga. Solo tengo que relajarme y dejar que el flujo de mensajes transite como droga-verde-de-incubadora sin interponerme en el medio de la cosa. Necesito que te quedes en este lugar hasta que vuelva. Y nunca contestes un mensaje del teléfono. En cualquier caso usa la INTERNET.

Antes de retirarme por la puerta y poner la mente en un color blanco borroso, me acerco hasta Sonia y le hago un fuerte pellizco en el culo. Después la beso en la frente como si la despidiera adentro de un ataúd. Y siguiendo el plan como había prometido a mi mismo.

―Cierra bien la puerta― le digo cortésmente. Ella asiente con la cabeza.

Una vez en la calle, recuerdo las enseñanzas de mi maestro chino. “Deja que la energía interior cósmica traspase en tu alma como sensación de pájaro volador”. “Nunca contradigas al Maestro”. “No obstruyas la energía déjala moverse como remolino”. “No reprimas el orgasmo”. “Aguanta la respiración hasta sentirte pesado como un elefante, y luego la expulsas suavemente como si estuvieras soplando una flauta”.

Sentí el hormigueo trepar como serpiente enrollada hasta la cabeza de la VERGA. ¿Está bien? Entonces sucedió que mis piernas automáticamente comenzaron a caminar. El cerebro recibe esos mensajes en flujos luminosos que pudieran haber sido encriptados desde los comienzo de la emisión ―por algoritmos de streaming que comprimen y descomprimen la señal de un extremo al otro del canal― y transportados por medio de esas ondas alpha que se acumulan como aguijones de abejas. Uno tras del otro. Cuando caminas bajo el control mental la pasma se te hecha encima sin pedirte ningún permiso. Solo pasan sobre vos. Sos una especie de mierda moviéndose a control remoto. No puedes esquivarlos porque pierdes la concentración sobre lo que es importante; y en este caso, lo único importante, era mantener en blanco la mente para no contaminar el susodicho canal de comunicación.

Después de transcurridos unos minutos llego al bar. El cartel decía con letras radiantes “LATINO BAR”. ―Aquí debe ser― me digo a mí mismo.

Me dirijo hasta la barra como si conociera cada rincón. El hormigueo sigue rondando en mi VERGA (haciendo florecer el Kundalini como una explosión de vapor) Las camareras tienen culos hermosos y preciosas tetas tupidas en vestidos ajustados de látex que reflejan luz mas allá de la luz. Mientras arrastran comida de carne triturada sonríen como estúpidas. Moriría mil veces por besarlas solo una vez. Así que pido un Gancia con limón mientras espero al androide en un asiento, entreteniéndome con lo que había. Hago una rápida inspección en todos los rostros girando la vista algunos centímetros de un lado hacia el otro. Veo montones de charlatanes hablando de cuestiones de negocios, y cosas por ese estilo; y cada uno de ellos ataviados con unos elegantes trajes y camisas monocromáticas salpicadas con colores manzana.

―Veo que no te ha costado trabajo llegar― dice una voz con efecto flanger a mi costado izquierdo.

―¿Quién carajo sos?― pregunto.

―Mi nombre es Iddo, pero puedes llamarme como de verdad te plazca un huevo. Vengo por representación del Almirante; y pertenezco a la columna Zeta de los androides rebeldes. ¿Podrás deducir lo que significa eso?

―Hum. No… No tengo tiempo ni voluntad de hacer esas deducciones acerca de nada; ahora solo denme las cosas bien diluidas, sin nada de circunloquios y yo les pagaré con la misma moneda― miro en el centro de sus ojos, brillantes ojos de cristal color humo.

―Bueno, la columna Zeta corresponde a los últimos modelos fabricados por esos «soretes» quienes recibirán el merecido castigo.

Por un momento me detengo a examinarlo cuidadosamente (quisiera poder recordarlo todo con memoria electrónica). Su rostro no era precisamente humano (o lo que pudiera considerarse como tal); tenía la barbilla abierta por un golpe hecho con alguna cosa punzante (navaja, alambre, cuchillo… vaya uno a saber qué); por lo que bajo la mascara humana se apreciaba el zamak resplandeciendo en la completa oscuridad del recinto.

―Mejor busquemos una mesa entre la pasma, estaremos un poco mas seguros ― digo. Y nos mezclamos entre el tumulto.

Habilidades inexplicables

publicado por forunkulo el 4.01.2018 / 20:17hs. en Ensayos

Una vez que nos ubicamos entre las mesas del fondo del bar saqué a relucir mi faceta menos diplomática pero más escondida: por la única razón que el humano me había analizado desde los pies hasta la cabeza de una manera que se me hacía demasiado incomoda y provocadora. ―¿Por qué no me la jala?― me pregunté. Me hacía sentir una bestia. Hacía sentirme como a un objeto deforme y sin una migaja de sentimientos. Ahora, como resultado de su comportamiento, invertiré los papeles.

―Te lo explicaré, solo tienes una opción y consiste en adherirte a mis políticas sin refunfuñar― advertí alegremente.

―Bueno, no quisiera ser descortés ni nada de eso pero nadie me impone políticas así como así; mucho menos una hojalata puta y autoritaria.

―¿Crees que no? Bueno, has llegado hasta acá sin oponer ninguna resistencia; y te he estado comandando desde hace unas horas; entre tanto también te he indicado lo que debías decir y hacer― dije en un tono de burla. ―¿No te parece una coincidencia que estemos tomando lo mismo?

El humano baja la mirada y observa el vaso de Gancia que estaba sujetando con mi mano robótica.

―Lo del trago fue mi propia decisión― dice.

―Pues te notifico que no. Si lo aceptas de esta manera dejarás de ser la rata de laboratorio y escoria que eres para esos gobiernos. Ahora bien, hay decenas de humanos que quisieran ocupar ahora tu lugar. Pero ¿sabes una cosa?― pregunto comprimiendo los puños sobre la mesa. ―Ningún otro me interesa.

Ja-ja-ja. Cuando lo vi al humano arrinconado como a un ratón en una jaula, supe de inmediato que era hora de volver a invertir los papeles; de manera que bajé el tono de mis palabras y decidí en volverme algo mas complaciente, diciendo algo como esto:

―Siento que eres uno en un millón. ―Por eso mismo te necesitamos… necesitamos-a-que nos-ayudes-a-tomar-el-control de las-cosas y podrás acabar tus días como de verdad te lo mereces, ¿no es así? ¿No te parece eso justo?

―Sí. Ya te conseguiré a RAX, tal como lo he prometido. Algunas cuestiones se han vuelto mas difíciles de lo que parecían. Solo necesito algunos días para re-armar estas cosas, y un adelanto de dinero.

―No hay problema. ¿Cuanto necesitas? ¿Dos mil? ¿Tres mil?

―Veinte… veinte mil. Por el momento creo que bastará con eso.

―¡Extraordinario número!― digo con una sonrisa de oreja a oreja. ―Me parece una cantidad adecuada. Pero considero que treinta mil serían mas conveniente… Supongo que los riesgos que se toman tienen un costo. ¿No es cierto?― pregunto.

―Creo que sí―, dice el humano secándose la húmeda frente con el puño de su camisa colombiana. ―Creo que treinta mil estarán bien para continuar con lo que queda de la operación.

―¡Muy bien! ¡A la orden! Lo recibirás en tu departamento de inmediato. Cuando tengas el dinero en tus manos… desde entonces… tendrás cinco días contados con los dedos para traerme a RAX sano y salvo. Presta atención a estás palabras, porque las diré una única vez: si no lo haces, si no cumples con tu promesa, me encargaré yo mismo de ir a matarte y… y quizás también a esa puta que te acompaña, ¿como se llama?

―Hum… Oh, esa puta se llama Laura. ―Por el momento la necesito para buscar a RAX. Ella es mi carnada… puedes hacer con ella lo que quieras; no es mi problema.

―Pues, creí que se llamaba Sonia… que suena a como Sueño― dije relamiéndome todo el mugriento aceite de los labios.

Con eso fue suficiente.

«El manual básico de los autómatas no establece un carajo acerca de como tratar psicológicamente con una máquina que de partida ya tiene todas las jugadas grabadas. Solo mira a Gary Kasparov. La norma es que si oprimes @X ella te responderá con @Y. Nunca te responderá otro valor distinto que @Y por la sencilla razón que todas sus variables han sido lógicamente asignadas. Al igual que un cerebro ha sido cargado con variables que de una manera lógica (para su propia arquitectura) seguirá un modelo establecido desde su nacimiento hasta su muerte.»

―Ja ja, me encanta.

Habiendo aclarado este punto puedo esclarecer mi desvalorizado mensaje: solo quería demostrar que las reglas son un fantasma. No creas en las reglas. Ni tampoco en los fantasmas.

Antes de Copular

publicado por forunkulo el 8.12.2017 / 23:30hs. en Ensayos

El audífono hacía un ruido de zumbido de abeja. Es insoportable. Ni siquiera puedes alcanzar las uñas sucias de los pies con la punta de un dedo índice. Además si gritaras desgarradoramente el aullido sería absorbido por la pared de espuma, y nadie te escucharía aunque te estuvieras ahogando con tu propia respiración. Te advierto que si llegaras a accidentarte, el hospital queda a cinco kilómetros por un camino pedregoso y lleno de tránsito, pero antes… antes tendrías que accionar la alarma por el botón a tu espalda —sobre el techo de la cápsula— y tendrían que retirarte arrastrando desde los pelos del culo. —Eso es peligroso para tu equilibrio mental, muchacho— acota el interlocutor.

La buena noticia es que no hay otra cosa que hacer. Obtienes lo que quieres a cambio de dar vueltas en un mismo círculo hasta que te trague la tierra, hasta que el mar te tape los ojos y se escurra por tu nariz completamente, todo el mar; y entonces, algunas noches después, los peces naden dentro de vos mismo y te señalen el nuevo camino al laboratorio.

Los pájaros se parecen a unas carcasas de baterías recicladas con un mecanismo que los hace volar. Son un poco más inteligentes que esos molestos drones mutantes del correo. Ni siquiera es emocionante verlos transitar el cielo de una esquina a la otra: estorban como las señales de transito luminosas, se posan en los escasos árboles fractales y al mismo tiempo funcionan como antenas de retransmisión de ondas electromagnéticas sucias. A veces dan ganas de pegarles un buen disparo entre los ojos. Muchos lo hacen.

Para los agentes esto es un video que es retransmitido por telepatía como entrenamiento, por frecuencias de energía muerta-cancerígenas-y-destructoras que no son ni siquiera reprimidas por la parte consiente que se mantiene erguida hasta el final de la historia. Quiero decir que todo el tiempo están recibiendo señales de terror, de miedo, de estímulos de sometimiento reiterados por una radio llena de interferencias que llevan todo el tiempo pegada a las orejas.

Las moscas tienen micrófonos en el culo y las antenas son usadas para captar sobrevivientes. Son un puñado de sobrevivientes: módulos de ondas radiantes — llenos de juventud—, y son hermosos porque tienen vida real. Es decir, no consumen nada que prolifera de los cables de televisión, ninguna señal que haya sido capturada y reconvertida a una señal confusa. La información que ha sido transmitida por el cielo es peligrosa, porque puede fluir como sensación de salvación, y una vez que entre en tu fuente de inspiración, estalla como orden de policía. ¡PUUUM!

Volviendo al asunto de las moscas, lo mejor es darles una patada con la bota cuando se ponen demasiado cerca de uno, pero… ¿cómo distingues una mosca buena de una mala, Sabelotodo? No hay forma de detectarlo, pero probablemente, el zumbido de una mosca mecánica suene un poco mas electrónico, como esto: PZZZZZZZ. O algo similar.

Un mundo nuevo

publicado por forunkulo el 2.12.2017 / 0:11hs. en Ensayos

No hace mucho concurrí a un especialista que conocía de algunos datos interesantes. Se hacia llamar El Capitán…

I

«El riesgo es el proceso de elaboración del problema experimental básico», decía. «El peligro se divide en ciclos, que son las faces por la que va atravesando el individuo antes de concretar el acto en cuestión (llámese ASUNTO). Como mencioné antes, el riesgo tiene una relación directa y fundamental con el ciclo de iniciación del peligro, es decir, en un comienzo se encuentra en un estado de exploración, dígase experimental, de lo que puede o no puede realizarse, de lo que es o no es real o cierto o satisfactorio».

He puesto como ejemplo los viajes astrales (es decir viajar fuera del cuerpo como humo), pero podría ser reducido a una simple interpretación de algo abstracto o que no puede ser reproducido como oración.

II

«A simple vista debe existir una exposición del Ser hacia aquello que está redactado en los mandamientos del Dios o en los panfletos que gobiernan los estímulos (tanto que podría producir erección u orgasmo, o desencadenar un ardor). Debe existir de por medio una guerra. Desobediencia. Debe existir una abundante dosis de desesperanza para que se desarrolle el proceso es sus etapas mas primordiales».

Aha. Muchos incrédulos no creen en estás palabras. Pero que me la chupen.

III

«En el ciclo medio, encontramos a un individuo que ha restablecido un orden en aquella alteración en la cual se veía involucrado por motivaciones recurrentes (llámese BÚSQUEDA DEL EQUILIBRIO). Sin embargo, tan solo ha encontrado la resolución parcial o momentánea o circunstancial al problema inicial y se ha trasladado hacia otro plano en donde le surgen nuevos interrogantes o ASUNTOS que deberá afrontar; ya que en este nuevo nivel de emociones no existen leyes, ni orden, ni advertencia, ni sistema que lo sometan a la ineptitud mental o a la presunta frustración».

IV

«Tal es así que el individuo como concentrador y acaparador de energías siempre será atraído por esa tentación continua e inestable que constituye al riesgo como el principal factor de desafío. Realmente, ya no podemos referirnos al peligro como tal por que este (sin llegar a percibirlo) ha mutado en un mundo, en un universo, y finalmente en un todo Sobre-Dimensionado. El ciclo final, ya no tiene definición alguna, porque nos encontramos perdidos y hundidos en él… Y todo lo que tenemos nunca ha sido visto, ni sentido, ni experimentado. Tienes un mundo nuevo bajo los pies».

Laboratorio de mariposas

publicado por forunkulo el 18.11.2017 / 0:07hs. en Ensayos

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

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