Endorfina

publicado por forunkulo el 27.09.2018 / 23:22hs. en Ensayos

El problema era que no tenía nada de bueno para sacar a relucir cuando me paraba frente a una muchacha, porque de pronto me volvían a la cabeza los malvados policías, y los sacerdotes dándome azotes por el avejentado culo y regañandome: podría asegurar que eso mismo influía luego en mi autoestima, y quizás, sin saberlo, siempre busqué algo que me proteja o me ampare y en lo cual pueda refugiarme para desarrollar aquellos pensamientos que se agitaban en mis cabezas.

Creo que también buscaba amor. Ja-Ja.

No la antigua forma del amor. No la forma tradicional, endemoniada y profunda del amor. Tanto era así que al hablar del problema se llenaba de transpiración mi entrepierna. ¡Clamaba por oxigeno!. Rogaba por una corriente de viento, o hielo descender desde las montañas como una tempestad… ¿cómo podría explicarlo?. Al hablar del problema el jean se me pegoteaba sobre las extremidades que hacían mas fricción en mi pierna y al poco rato comenzaba a tener erecciones.

Por suerte mis sueños iban por un camino diferente: una senda imaginada que empezaba en la carretera como resultado del eterno vagabundeo y que determinaba mi suerte. Todo estaba definido por esas señales, circunstancias o exabruptos que no podía controlar y al mismo tiempo me aportaban algo de «sentido» y de «confusión».

Eso era felicidad. Lo demás, todo lo que interfería en medio, o no encajaba dentro de esa definición era tristeza.

Pero… ¿por qué diablos un hombre querría zambullirse en la soledad como un pez?. O aun peor, ¿por qué querría vivir acorralado en el vacío de esta eternidad pudiendo saltar hacia los confines del cosmos como las garras de un tigre?. ¿Cuántos hombres estarán en este preciso instante esperando como los asesinos a que las horas del tiempo lleguen a su fin?. ¿Cuántos hombres iguales a mi?. ¿Y cuántos fantasmas invisibles estarán ahora mirando tan solo el resplandor de estas luces que se tambalean en los abismos?.

Y tal como si observara a todo a través de unos cristales borrosos de unos anteojos, intentaba comprender este criterio con el que me habían construido… a veces, lo tenía todo tan claro como una Luz y eso me hacía sentirme muy pijudo y analítico, como si pudiera volar como un pájaro y contemplarlo a todo desde las nubes sin recibir un rasguño: eso era lo milagroso, extraordinario y maravilloso del asunto, lo que hacía sentirme orgulloso de mi conciencia y mis intachables modales.

Me preguntaba seriamente sobre la finalidad de mi existencia; pero también sobre la finalidad de la existencia de todas estas cosas que conformaban mi alrededor: ¿eran las cosas lo que le otorgaban significado a mi existencia, o era mi existencia lo que estaba contaminando sus maravillosos y cerrados mundos?. ¿estaban estas cosas espiritualmente deshechas o por debajo de la piel aun imploraban por vida que puedan tragar como aire por sus narices?.