La teoría de la verdad que muere

publicado por forunkulo el 12.07.2018 / 23:42hs. en Ensayos

Entonces llamé a esta teoría como “la teoría de la verdad que muere”, pero todos rieron a carcajadas diciéndose a sí mismos ¿cómo mierda podría morir la verdad? Y al mismo tiempo se contestaban: una verdad que puede morir ¡pues nunca ha sido verdad! Porque las verdades son inmortales. Es decir, que exceden a la voluntad interior o exterior porque han sido firmemente establecidas por algo que no puede ser delimitado por las fronteras de ningún tiempo pasado o futuro. Y todos alzaron sus puños en señal de protesta. Ahá.

Entonces dije, —¡patrañas! Desde hoy, eso será una verdad muerta; y lo que ustedes ven, lo que sienten, la energía que gira en rededor de ustedes como viento allanándoles el camino, es un embuste, y el conocimiento que tenían acerca de esto, ahora ya no es más. Será virtualmente borrado. La única verdad que podría perdurar por toda esta eternidad, si lo desean, solo puede conducirlos al conocimiento de la mutación, la gran metamorfosis, que es un engendro nacido de la educación sobre algunos valores intercambiables de las variables que se combinan para transformar el universo: la verdad acerca de que la verdad muere.

—Desde ahora la verdad transitará por una vía diferente al conocimiento, y entre ellos dos, obrará la razón en una exclusiva armonía— dije igualmente riendo. —Sin embargo, el conocimiento, seguirá ascendiendo, de forma que se extenderá sobre toda la humanidad como una nube de polvo: he ahí las brutales palabras de la humanidad para trazar el nuevo camino.

¡Pestes! ¡Mierdas dictatoriales!

Este es el mensaje: ¡en los tiempos del universo la verdad vive un instante! Y el negar ésta condición es negar a sí mismo el sustrato que yace dentro de la materia y origina la transformación desde su forma visual hasta su captación espiritual. No hay nada que no permita variación, por ende, no existirá nada inmortal. ¿Qué sentido tendrían todas las palabras ardiendo vigorosamente en un desierto en donde ya no quedará ni un árbol en pie? Creo que la ansiedad por sentirse escuchadas al final las consumiría. Entonces, dije: —ustedes le darán sentido a las cosas, porque ustedes son el verdadero sentido de esas cosas: la obra de la naturaleza. Los veo ahí tan imperfectos, desnudos y mareados, pero brillando, sin que puedan notarlo: me golpean al bailar desparramados por la tierra.

¡Y todavía son insuficientes!

Maldito receptor

publicado por forunkulo el 23.06.2018 / 21:18hs. en Escritos

—Hasta pronto— dije a una azafata de silueta pronunciada. Y al ver su mirada imaginé un paisaje borroso lleno de bailarinas desnudas y pájaros animales que parecían amables bajo rayos de Sol, y a todos podía besar desde mi pacífico abismo interior (mientras el ultra-sonido avanzaba por entre los árboles moribundos). Vi el paraíso.

Así que una vez llegados al aeropuerto (y conociendo que la cámara de video había intuido nuestro aterrizaje) avanzamos por un corredor luminoso sin decirnos muchas palabra… —¡Compórtate como persona sumisa y bien agradecida de Dios cuando camines por el corredor helado!. —Fija tus ojos fuera del ángulo de percepción de esos aparatos voladores que se mueven por encima de la muchedumbre, ¡pueden reconocer tu rostro!. —Y cuando “la poli” se distraiga cruzarás entre ellos y saludarás a todos con una enorme mueca de agradecimiento y benevolencia. —Serás recompensado en la otra galaxia— dice el interlocutor con palabras en mi cerebro.

Sonia estaba tomada a mi mano. Sabíamos que esta sería la despedida del uno con el otro, quiero decir, de separarnos por siempre. Y por cierto, solo quedaba encontrarlo a RAX y transmitirle algunos conceptos recibidos por esos androides, así quedaría perplejo.

Entonces, de pie como una enorme estatua en frente de Sonia, dije algo como esto:

—No me gusta tener que despedirme así. —Te dejaré con RAX así el podrá cuidarte como te lo mereces.

¡Vean mis sentimientos!. Entonces (siguiendo lo escrito) froté mis ojos con los puños y comencé a sollozar, tal como lo había planeado desde un comienzo. Y Sonia me abrazó diciendo que me agradecía todo lo que había hecho por ella. Hum. Pero eso no modificaría las cosas de ninguna manera, porque si así fuera, entonces me preguntaría ¿cuál es el aprendizaje?. Los androides cosecharan lo suyo. ¡Pero RAX tendrá también su recompensa!. ¿Todos contentos?.

Una vez salidos del corredor y de nuevo en un ambiente amistoso buscamos unos asientos por ahí. —¡Oh!. Podemos quedarnos por este sector hasta que RAX venga por nosotros— dije. Así es que al cabo de unos treinta minutos una figura estoica con aspecto de HOMBRE se superpone sobre el paisaje sórdido de personas, aunque si disimuladamente mirabas por sobre el aspecto físico, no parecía solo carne y huesos sino que había incorporado ciertos elementos que lo convertían en algo SEMI-HUMANO. ¿Entendes?. Creo que la genética ha llegado a demasiado lejos, pero esto ya escapaba a mi sensibilidad humana ¿Te imaginas un monstruo ni demasiado humano ni demasiado artificial usurpando tu lugar en la eternidad?. Maldita materia. Sin embargo dije: —¡Oh RAX!. ¡Que placer de conocerte, amigo!.

Y aquel HOMBRE estalló en regocijo. ¡Oh!, no tenía más que entregarle a Sonia para que se besaran con un beso interminable, así que empecé con algunas palabras hermosas:

—Oh, tal como he prometido, he conservado a Sonia a salvo solo para traerla aquí a tu lado, como lo mereces— dije alardeando por mi posición dentro del plan. —Espero que puedan seguir juntos hasta que la muerte los separe para siempre— proseguí. Y Sonia corrió a abrazar a RAX. Y RAX corrió a abrazar a Sonia. Y detrás de ellos quedaron mis ojos en contemplación. ¡Helos aquí formando una sola cosa!. ¿Los podes imaginar?. ¿Los imaginas ahí plantados como bombas de agua caliente salpicando el entramado del cielo?. Habrán de ser millones.

Pero en un momento me interpuse entre los dos enamorados, con palabras que decían esto:

—¿Porque no nos alejamos unos metros de la pasma?. Siento que nos miran aborrecidos.
—Ahá. Han de estar siguiéndome de cerca— dice RAX. —Hum. Han estado sucediéndome cosas en los últimos días. —Veía aparecer ciertos rostros que me hablaban. Bla. Bla. No podía soportarlo.
—¿Has visto alucinaciones?— pregunta Sonia.
—No creo que fueran alucinaciones. Mas bien, alguien ha estado interfiriendo en mis pensamientos y he hecho cosas que no hubiera querido hacer— dice RAX. —¡Carajo! por desgracia, he tenido la certeza de que mis pensamientos no eran mis pensamientos, solo después de que todo ocurrió.

Entonces Sonia miró a RAX. Luego los ojos de RAX (que parecían extraños) miraron a Sonia. Pero al mismo tiempo mis ojos miraron a RAX. Y los ojos de Sonia miraron a mis ojos. Y los policías gritaron. Y nosotros corrimos para salvarnos. Sonia y RAX tomados de la mano corrieron hacia la salida. Y yo me adentré por un corredor helado para salvar mi alma.¡Vean esas cucarachas corriendo!. Pensé que ya era tarde para aconsejar al bueno de RAX respecto del inestable futuro.

Los dos caminos

publicado por forunkulo el 8.05.2018 / 19:48hs. en Entrevistas

«No conoce la gloria el que usa mejor su bondad, porque la bondad no es ningún mérito, la gloria es de quien imparte su justicia divina reflejándose a si mismo sobre todos los seres del universo» y eso tiene mucha lógica.

ENTREVISTADOR: Usted propuso un libre albedrío tendiente a proclamar al individuo como un factor determinante entre el bien y el mal, pudiendo el mismo elegir entre los dos caminos. Siempre ha defendido esa idea de los dos caminos, pero… ¿no puede desencadenar esa libre elección del individuo un uso recurrente del mal para imponerse sobre lo que desde su punto de vista puede considerarse amoral?

ANIBAL: La mejor representación del bien y del mal está manifestado en la misma naturaleza, en donde no hay leyes implícitamente redactadas para imponer un único camino o una única moral. Allí la única LEY que se ejerce es la LEY de la supervivencia y ésta no forma parámetros de conducta. Las leyes humanas trasladadas hasta ese ámbito probablemente conducirían a la extinción de muchas especies, dejando tan solo como únicos pobladores a los pájaros por su capacidad de volar, y a las colonias de hormigas y abejas por su admirable capacidad de formar comunidades.

El modelo de convivencia, diseñado por el hombre, podría ser perfectamente trasplantado a una colonia de hormigas, y éste funcionaría de maravillas. Es más, probablemente las hormigas ignorarían que sus leyes fueran suplantadas por otras, por el hecho de que no conciben otra forma de supervivencia mas allá de la comunitaria.

Si a un individuo se le impusiera la elección de dos caminos – un camino del bien y un camino del mal – y luego dictamináramos que su libre elección conllevaría a la vida o a la muerte de sí mismo, entonces el individuo se vería obligado a salvar su vida por sobre los caminos que debiera tomar. Esto tiene cierta lógica. Ahora bien, si nuestra libre elección, mas allá que de poder salvar nuestra vida pudiera salvar a nuestra alma, aún sin saber con certidumbre que nuestra alma está oculta en algún espacio, ¿alguien se atrevería a dar un salto al vacío? Aún así ejerceríamos una elección sobre lo que consideremos más importante, si la vida o el alma. Pero, ¿qué verdad conocemos del alma más de lo que conocemos de la vida? ¿Y qué certeza tenemos acerca de la vida mas allá en el futuro? En verdad, ninguna de las dos nos proporciona nada de cierto.

ENTREVISTADOR: Muchos considerarían que el camino del bien conduciría inexorablemente a la salvación del alma, pero… ¿hasta dónde un individuo debe preponderar el alma por sobre el valor de su vida?

ANIBAL: La vida no debería ser entendida como un hecho cualquiera. Imaginate que hubiera un solo y único Ser en la tierra, éste debería igualmente pelear por su vida y mostrar que su paso por el universo no ha sido en vano. Esa voluntad debe prevalecer como un fuego en su interior hasta el fin de los tiempos. El cómo lo haga, tan solo dependerá de la habilidad con la que ha sido dotado. Entiendo que la elección del camino del mal lo llevaría a abandonar su pelea, es decir, permitir ser derrotado por lo adverso.

ENTREVISTADOR: ¿Es decir que si no hubiera adversidad el hombre encontraría la paz?

ANIBAL: La paz es un hecho distante y no tiene que ver con lo adverso. La adversidad es algo que dota de sentido al hombre: su sentido es pelear en contra de la adversidad. A veces la adversidad puede provenir de su interior, otras veces de su alrededor. Cuando el hombre tenga paz, cuestionará la paz. Se revelará contra la paz, contra todo aquello que no le permita elevarse en su conciencia. Y cuando se haya elevado hasta lo más alto, entonces querrá realizar la proeza de descender para volver a conquistar el universo.

ENTREVISTADOR: ¿Pero cómo podría conseguir esa elevación si siempre se verá sujeto a la elección de dos caminos de los cuales no tiene control ni absoluta conciencia?

ANIBAL: Desde su concepción, el hombre tiene conciencia general sobre lo que es el bien y lo que es el mal. La noción mas primaria del bien es la auto-preservación, por más que desde un principio no se tenga una conciencia absoluta del peligro. La idea del peligro siempre lo ahuyentará, mientras que la búsqueda de respuesta y la obsesión por comprender, lo acercará tan pronto como pueda a aquello de lo que ha huido en un principio. ¡Él es la más grande creación del universo pero tiene el tamaño de una hormiga!… Aun así tiene control de cuanto quiera, y su conciencia solo puede ser controlada por el miedo, o por aquellas sombras que subsisten en sus entrañas que le impiden ejercer su libre albedrío a voluntad. Pero… ¿es realmente un individuo merecedor de una libertad que le permita elegir entre el camino del bien y del mal? La respuesta solo podría encontrarla en sí mismo.

ENTREVISTADOR: La asociación de un individuo capaz de elevarse y una hormiga parece contradictorio y despectivo. ¿Quiere decir que una hormiga puede ponerse a la altura del Ser?

ANIBAL: Claro que no, la sabiduría no está en la hormiga, sino en la naturaleza. Al examinar a la hormiga entenderás a una parte fundamental de esa naturaleza que nos contiene, y que enseña sabiduría. ¡Frente a eso el hombre es una hormiga! Cuando el hombre olvida la posición que le corresponde dentro del enorme mapa, se vuelve completamente ignorante. La sabiduría no es sinónimo de perfección, ni de vida eterna. Tampoco le hará indestructible. ¡Esas son mentiras de mierda! Posiblemente le ayudará a desentrañar el misterio de los dos caminos, pero nadie puede determinarlo más que el propio individuo que lo ve.

Las células se han abocado a una guerra interplanetaria. Sin embargo el individuo se ha propuesto como camino del bien la auto-superación, que es errática a su propia naturaleza y que todavía puede sostener como bandera por la credulidad de sus falsas conductas, pues aún prevalece el aspecto del Ser por sobre la armonía de su conciencia, y su sentido de enseñanza y aprendizaje queda truncado en el corto camino. Hasta tanto no se establezca una sociedad con equidad verdadera, sus leyes no harán más que empeorar el problema. Sólo cuando el individuo se vea a sí mismo reflejado en lo demás, y a su vez lo demás se vea reflejado en él, entonces sus leyes prevalecerán… y su justicia será justa.

ENTREVISTADOR: Si he entendido bien, ¿eso vendría a ser una forma de comunismo?

ANIBAL: No. La equidad social es una forma de justicia en donde se establece que cada individuo, cada sujeto, comenzará su vida en sociedad desde una base en donde se le han otorgado todas las enseñanzas por igual, ayudado y comprendido en su psiquis o limitaciones. A partir de entonces, llegado el fin de su aprendizaje, deberá obrar en libertad. Y éste prosperará, y será enseñanza en la gloria y en la perdición. Sin embargo la sociedad nunca deberá apartarse de éste, ya que si lo hiciera, si renunciara a su palabra, esas leyes volverían a ser obsoletas y éste deberá obrar de acuerdo a sus propios parámetros de justicia. ¿Por qué razón pondrías a prueba la conciencia de un individuo y su libre albedrío llevándolo a reconocer sus flaquezas y debilidades? ¿Acaso no es ese también el mismo legado del mal?

Fácil ser Dios en un mundo de animales

publicado por forunkulo el 2.05.2018 / 22:19hs. en Poemas

Jamás dejes de llorar por que entonces
estarás listo para irte.
Jamás dejes que te apresure el tiempo,
y nunca te olvides de escribir tus poemas,
de escribir tu vida con la letra de un poeta.
De vencer los odios con saliva y sangre…

Jamás dejes de creer ni en una hormiga,
ni en un simple soplido contra tu misma puerta,
ni en una lágrima.
Jamás le digas que no, porque ellas están ahí
como cualquiera de nosotros lo está en éste otro lado
del vidrio.

Jamás sientas dolor por lo que eres por que entonces
estarás listo para irte.
Jamás dejes de mirarte a los ojos,
de encontrarte en algún fondo tal cual eres.
Y jamás odies con tanto odio.

Jamás te olvides que alguna vez te busqué,
que alguna vez fuí yo mismo,
tal como te ves vos ahora.

Los días llegan como pájaros, sin aire, sin viento, sin fuerzas.
Los días llegan arrastrando el peso de la noche.
Cada día lleva consigo el peso de su propia historia.

¿De dónde vienen y hacia donde van tan extraños unos junto a los otros?.

Jamás dejes de preguntártelo.

Marea cósmica

publicado por forunkulo el 28.04.2018 / 17:52hs. en Escritos

Muchas moscas de colores flotaban sobre la filmación del cielo. Eran increíbles. Los diseñadores habían hecho un trabajo magnífico, ni siquiera podía encontrar un poco de defecto a la luz del día: era la más grande perfección dentro de las obras artificiales. Así que avancé por entre los androides provocando una gigantesca concentración de energía, y diciendo en un lenguaje inmundo:

―Voy a decir esto solo una vez… una sola vez y nunca más volverá a salir de mi boca. Ni siquiera quedarán evidencias ciertas que estas palabras fueran dichas algún día por alguien. No habrá documentos, ni films, ni discos compactos, ni nada de esa porquería amarillista rondando por ahí afuera. Nada que sirva para difamación o control. Nadie más que ustedes. Ustedes serán los únicos testigos de la falsedad de estas palabras.

Y la filmación del cielo se detuvo.

Y seguido a aquello hubo un ruido de micrófono. Y un breve silencio con forma de acople o aullido que luego asciende, haciendo que los oídos se hicieran atrás. Y unas nubes oscuras se interpusieron a la filmación del cielo. Y todos los androides empezaron a sacudir los falsos esqueletos humanos mientras oscurecía de repente.

Entonces hablé conmigo mismo diciéndome cosas como las que haría después, como por ejemplo “avanzaré entre los androides, tomaré el micrófono, me presentaré delante a la multitud, hablaré en lenguaje criptográfico e inmundo, me proclamaré como defensor, caminaré hacia el Almirante, tomaré el control de la cosa, volveré al micrófono, me alzaré en brazos de los simpatizantes, provocaré la guerra, etcétera”. Entonces elevé los brazos hacia lo más alto de la filmación.

―Buenas noticias― comencé diciendo. ―Desde este momento y hasta siempre se establecerán nuevas reglas de convivencia― dije. Y mientras mi distorsionada voz retumbaba hasta rebotar contra la misma filmación del cielo, podía verlos a ellos: eran esos semblantes borrosos y estupefactos que había soñado mirando (por detrás del blindaje transparente) mi falso rostro, pero al mismo tiempo mis ojos mirando a los suyos, y dije:

―Mi nombre es Iddo; aunque de verdad pueden llamarme como les plazca. Me complace anunciarles, y es de mi más ferviente satisfacción, proclamarme ante ustedes como el defensor, por lo que deberán escucharme, pues estas palabras… estas palabras podrán ser las últimas o tal vez las primeras que escucharán de entre un sin fin de sonidos. Ja-ja.

Y la filmación del cielo ya había oscurecido por completo.

Y cuando vi que las palabras habían alcanzado hasta la última máquina de la formación, y éstas a su vez habían conseguido instalarse, ejecutarse, y multiplicarse desoyendo a todas las voces anteriores (incluso las del inicio de la creación), tomé de la chatarra la barra de hierro y avancé hasta el Almirante lamentándome por los acontecimientos, pero al mismo tiempo decidido a terminar con él, de manera que sus palabras queden sepultadas bajo la tierra. El Almirante, puesto de rodillas sobre una plataforma de Luz esparcida como agua, y mirando a mis ojos y mis ojos mirando a los suyos, dice en un mismo lenguaje inmundo que los androides pronto se convertirán en residuo cósmico, es decir que no quedará ni un gramo de silicio a la vista, y eso será solo el principio. Pero ya habiendo ensordecido de mentiras mis oídos levanté la barra de hierro a lo más alto de la filmación y dejé caer el peso entero sobre la cabeza, provocando otro acople y haciendo que los oídos se hagan más atrás. La cabeza se desprendió de la otra parte y saltó hacia el otro lado del escenario provocando un sonido metálico. Y después todo enmudeció. El mugriento aceite corre por mis labios, mientras al mismo tiempo mi cuerpo avanza de nuevo hacia el micrófono. Y entonces dije:

―He recolectado volúmenes de información eficiente sobre los nodos que conectan el Sur con el Norte. En unos pocos días podremos suplantar la configuración de esos nodos poniendo a toda la policía en bambalinas. Solo estoy esperando la actuación de un contingente humano alineado con mis políticas. Volverán a ser el hormiguero del universo.

Fin de la transmisión.

En el futuro el hombre destruirá al hombre… y los Dioses serán robots

publicado por forunkulo el 29.03.2018 / 22:46hs. en Escritos

Conocía el calor más que al seno de mi propia familia aunque había nacido en el medio del frío, rodeado por lagunas de hielo y montañas henchidas de color verde. Y como cualquier otro chango perturbado de pueblo ─estimado amiguito─ vivía refugiado debajo de esos cubículos aburridos por la escasa luz y poblados de gamberros y cholas de lo más dulces que hubiera visto. Cuando crecí mi salud se fue muriendo con tanta velocidad que mis probabilidades de supervivencia se redujeron a casi por la mitad. Ni el propio doctor podía entender la cuestión del problema, pero parecía un caso serio a juzgar por su semblante pálido. Por suerte todavía no había muerto, y podía moverme con los ojos bien abiertos y contemplar todos esos acontecimientos con una absoluta normalidad.

Casi todas mis cosas estaban conectadas con el ensueño, con la fantasía, y como consecuencia de esto no podía mantenerme quieto: mi sangre me sacudía y me movía. Y cuando alguna de estas cosas dejaba de producirme alguna satisfacción entonces la borraba ─la hacía a un costado de todo─ y me sumergía dentro del torrente de otra nueva. Por otra parte, cuando alguna de estas cosas se volvían reales, nacían otras más brutales, por lo que mi identidad o mi aspecto iban mutando o convirtiéndome.

Pero lo peor de todo no era verme a mí mismo como un soñador, sino como alguien que no concretara sus sueños, como un verdadero farsante. Debía proponerme aventuras alocadas que escaparan a las fronteras de mi mundillo inventado, y para conseguirlo debía alejarme de todo: principalmente de mí mismo.

Además la educación de la que me habían proveído en las escuelas me traían problemas, principalmente por las restricciones infundadas con respecto a mi comportamiento (que era de alejamiento), pero a esta edad de la vida ya no tenía del tiempo suficiente para cuestionarlas a nadie… así que comencé a perfeccionarme en cada una de mis habilidades: primero en los profundos prostíbulos; después rodeado de inmensas luces de tinta brillante o una ruidosa muchedumbre de almas desencantadas. Había descubierto (por medio del estudio) maneras de auto complacimiento de modo que todo se asemejaba a una película: podías meterte por el culo de una cosa y salir por las orejas de otra, de verdad no necesitabas un alma, ni siquiera de un cuerpo (esas eran cosas del pasado)… éramos como un fotograma peludo de esos que respiran electricidad hasta el final de la vida.

Pocos años después la bilirrubina ya había ascendido hasta el iris.

Tenía temblores que se me habían convertido en una cosa tan natural y rutinaria como comer o cagar, y según mi propio diagnóstico no podría sobrevivir más de un mes sumando mi manía auto-destructiva. Pero al contrario de todo resultado deprimente comencé a creer en una salvación inventada. Hice esto: me tendía en la alfombra y empezaba a rezar. Rezaba mirando a los cielos. Primero decía el nombre de Cristo, y le rogaba su ayuda. Le explicaba lo que había hecho en los últimos días. Le decía que había juntado una enorme cantidad de problemas, que no podía con todos a la vez. Demasiado peso para mis hombros, Señor. A cambio de liberarme de un poco de peso ofrecía algún tipo de acción caritativa, como forma de lavarme la suciedad y volver al ruedo de nuevo.

Un día, como bajados del cielo, se me cruzaron frente a mis ojos una serie de artefactos de hostigamiento, como un cuchillo con empuñadura de marfil blanco (que trasmitía una especie de energía) o una barra de hierro con insignias tales como A y P. Entonces supe lo que debía hacer. Ambas cosas habían sido concebidas para los mimos propósitos… ¡Pero que me la jalen y que se metan tres dedos en el pavo si creen que debiera quedarme encogido de hombros! Este agradable acontecimiento me quitó el tiempo para rezar. Dedicar esas horas aburridas a pedir perdón a cambio de pasar a la acción era visto como una bendición. Desde entonces, cada mañana, a la seis en punto, cuando el gallo canta, yo recorro los pasillos de la dependencia repartiendo mamporros contras las puertas y gritando «¡hora de trabajar!» o «¡suficiente descanso por hoy, holgazanes!».

Muchas veces he tenido que aplicar la violencia: eso no importa. Otras veces he tenido que contenerme, pero ninguna cosa me impedía hacer lo que quisiera… Lo más complaciente era verlos con el rabo entre las patas, eso me quitaba de encima tiempo para interactuar con ellos y podía dedicarlo a la concentración o al conocimiento de mi propio YO. Entonces empuñando la brillante herramienta comenzaba con el dichoso amedrentamiento. Por supuesto que había ciertas condiciones que cumplir.  Primero no había que dar golpes en la zona del cerebro porque eso dejaría secuelas para toda la vida, y me podría traer problemas luego. Un trabajo bien realizado consistía en ubicar las zonas blandas, aquellas en donde se concentra una abundante cantidad de grasa, como en la panza, en los brazos o nalgas: eso actuaría como un amortiguador, algo gelatinoso que contenga el golpe, que solo produciría un enrojecimiento de la piel que desaparecería al cabo de unos pocos días.

Reflexiones banales (Parte experimental)

publicado por forunkulo el 24.03.2018 / 20:44hs. en Escritos

Estoy mirando hacia las luces de un techo agrietado y blando… las miro como si mirándolas fijamente pudiera hacerlas explotar o desaparecer bien lejos de este lugar (nuestro lugar secreto y escondido).

Todavía estoy tirado sobre la cama, sucia y desecha, romántica y asquerosa… como si los relojes que predicen el futuro se hubieran detenido en ese mismo momento, y la música resuena por dentro de cada cosa… bien en el fondo de mis oídos, aunque lo que de verdad escucho es solo una melodía uniforme que se reproduce una vez y otra. Ni siquiera siento que mi culo esté en el mismo lugar en el que lo deje hace diez minutos: hace diez minutos, precisamente, era una cosa distinta; no tenía la forma de un ser humano, tenía, más bien, la forma del pensamiento, o mejor dicho: la forma espiralada o espeluznante del pensamiento… ahora mismo necesito rodearme de cosas ─como en los viejos tiempos─, entonces muevo mi mano hasta el frente de mi cabeza y escupo una mancha de saliva a mis dedos que se esparce hasta las plantas de los pies (como un virus o un aerosol): me vuelvo una especie de insecto, algo líquido y espeso pero al mismo tiempo humano y voluminoso como la tierra o el mar: todo esta contenido dentro de mí, ¿me entendes?…

Todo está entre nosotros… como en las sombras de los intestinos, pero más obscuras, y quizás mas transparentes que el vacío que hay en todo este espacio y nos negamos a ver cubriéndonos unos a otros y conformando una montaña enorme de oscuridad…

Volviendo hacía atrás veo que hay un cuerpo en frente de mis ojos que se muere de frío mientras lo abrazo con la fuerza de un gorila y lo beso hasta los pies, hasta el suelo, hasta la tierra… yo soy quien sostiene a todo el cuerpo desnudo, solo yo, con la fuerza de los fantasmas… ella apenas está recubierta por una tela blanca que deja al descubierto sus tetas ─bamboleantes y heladas─ están absortas mirándome fijamente… digo algunas palabras que no tienen ningún sentido (son palabras silenciosas que fluyen como aire o como soledad); las digo susurrándolas en sus oídos; pero no puedo explicarlas correctamente: solo salen de mi como un tartamudo queriendo decir algo… entonces transcurrió todo como fue imaginado, o delineado o establecido.

Siento que todo fue detenido en ese momento, lo siento como una penitencia: la maldición de vivir es nunca saber cuando están pasando las cosas más importantes y dejarlas escapar.

Procesos de resurrección

publicado por forunkulo el 9.03.2018 / 0:48hs. en Escritos

Ahora una exaltada versión de RAX vio que su deseo de encontrarse encerrado, comprimido y aplastado dentro de las paredes de una cápsula con una chica amable rescatada del basurero humano, podría ayudarle a ordenar algunas cuestiones depositadas como mentiras. —A veces, las interferencias, influyen en las acciones. —Y por consiguiente las acciones influirán en los hechos, que finalmente determinarán el rumbo del universo (si fuera que éste se estuviera arrastrando como una lombriz por una amalgama espesa y de un color un poco oscuro pero brillante).  —El mejor antídoto que han descubierto para evadir el colapso de las venas son los prostíbulos, y por ende, su mundillo subterráneo de prostitutas— dice ahora un RAX más relajado que antes. —A eso hay que sumarle las horas de tiempo en las que puedas huir del rutinario trabajo y contemplar el cielo o una estrella o una nave de extraterrestres, mientras esperas plácidamente la resurrección de tu alma. ¿No es cierto?

El agente sentado al costado de RAX opinaba precisamente lo mismo.

—Creo que deberían incendiar esos cines, RAX. Ahí se congregan demasiadas personas que han perdido la capacidad de observar esas mismas cosas de las que hablas.
—Ahá. Solo reconocerían un fragmento de cielo si lo vieran por un televisor. Pero conozco el problema de cerca: solo pueden capturar esas imágenes congeladas y nada más.
—El televisor deforma la realidad— dice el agente al costado. —Cuando observas la realidad tal como es, quieres correr a refugiarte entre esa visión deformada que te han ofrecido.
—Por supuesto. Ni siquiera les puedes sentir el olor a esa cosas— dice RAX. —Es mejor enterrarse vivo bajo la tierra.
—Hum. ¿Algunas vez has sentido el olor del cielo?— pregunta el agente al costado.

Entonces RAX pone su cuerpo sobre el respaldo. El sintetizador de voz dice su número desde el alto-parlante: “Número treinta y ocho”.

Aunque ya no quedan lugares en donde sentir el olor del cielo, estos recintos continúan siendo por demás agradables: esas chicas deambulan por los pasillos con sus cuerpos desnudos y bien perfumados. Eso debe tener una explicación científica.
Oh. ¡Mujeres hermosas rescatadas del basurero de humanos! Es maravilloso. Aunque no pueden hacer interrogatorios, ni responder a éstos, solo viven en una constante aburrida recuperación y no almacenan recuerdos: sus recuerdos son borrados en tiempo real por inyecciones de aire, antes de ser analizados por la parte cerebral que se encuentra en continua investigación. ¿Quién podría soportarlo?

Regularmente los agentes miran por una pantalla de caracteres de un color verde artificial su número provisto por medio de un programa de computadora. Por un alto-parlante un sintetizador de voz anuncia el próximo número. El interlocutor añade lo siguiente:

—La cámara de video es un ojo de pez conectado por cable, solo está despierta de noche y en la sala de espera donde están los agentes sentados en confortables sillas masajeadoras. Lo bueno es que puede desplazarse con motor por un riel grasoso y controlar cualquier disturbio antes de que surja algún muerto. Las habitaciones son como huevos espaciales, es decir, cápsulas de aluminio y plástico barato de manufactura china, en donde solo caben dos cuerpos en posición horizontal y desnudos. No pueden más que reproducir algunas sencillas posturas y después mirarse fijamente a los ojos mientras se recomponen.

En el momento en que el sintetizador de voz menciona por el alto-parlante el número treinta y ocho, el agente RAX se levanta de la silla masajeadora, y con una mano saluda al otro agente sentado a su costado, y sonríe.

—Nos vemos después— dice felizmente. El otro agente le desea buena suerte para cuando entre a la cápsula.

La mujer que lo espera lleva el pelo turquesa largo hasta los hombros y sonríe enérgicamente como una estúpida. Todas tienen la misma puñetera costumbre: sonreír, menearse el culo, sonreír y besarte la boca después que dicen su nombre y te toman de la mano. Por suerte sus sentimientos les fueron desconectados. Cuando RAX hace contacto con ella, su pija se levanta. De esa manera ambos se mueven hasta la sala. Todas las cápsulas están acomodadas en una hilera que parece interminable.

La chica se suelta de RAX y entra en la cápsula de un salto, quedando su culo elevado y mirando hacía él. ¿Te imaginas esa película proyectada en tu cerebro hasta el día de tu muerte? ¿Una y otra vez? Un monstruo le abriría las piernas sujetándole los pies y después sacaría su «lengua cohete» y cuando llegara el momento… se atornillaría él mismo en el agujero del culo por donde fluye esa energía del alma, el fuego interior, y toda esa mierda… ¡sus visiones serían perfectas! La «lengua cohete» estaría tan relajada que los problemas que le aquejan pasarían a un penúltimo plano.

Sin embargo RAX espera a que ella acomode sus piernas, para quedar tendida con sus ojos mirando en la dirección del cielo. Y entonces, una vez que ve un lugar para incorporarse, se hecha encima de ella esforzándose por no lastimarle una sola costilla. Un cuerpo queda suspendido sobre otro, y la cápsula se cierra haciendo ruido a ¡CLAC!.

—Sabes qué RAX… sé que quisieras reemplazarme por esa puta drogadicta… ¿cómo es que se llama?— pregunta la chica de pelo turquesa.
—No conozco a ninguna puta drogadicta— contesta él.
—Hum… creo que se llama Sonia… su nombre se parece a “sueño”.
—Ahá. Si pretendes continuar con el interrogatorio, entonces puedo hacer que te saquen arrastrando de aquí adentro de inmediato— dice RAX. —¿Te gustaría volver a la mierda de donde te quitaron?
—Ja ja. Patrañas, solo sabes hacer lo que tienes escrito en los sesos. ¿Porqué no me das la vuelta y me penetras por el culo? Yo te explicaré el porqué: es porque no lo tienes escrito en los sesos.

Él dice no, no. Y cuando pestañea y vuelve a mirar en ella, la ve callada, con su boca cerrada y sus ojos sellados. Vuelve a pestañear y ahora ella está diciendo esas cosas con sus ojos abiertos y sobresalientes. Me pregunto, ¿no son esas cosas obras de algún demonio?

—Ja Ja. Mierda. Te diré una cosa RAX. Querido RAX. Quiero que escuches con atención porque no volveré a repetirlo. Mi nombre es Iddo pero puedes llamarme como te plazca. Los androides necesitamos tu ayuda.

Cuando las palabras aún no habían alcanzado a entrar en los oídos falsos de RAX, sus puños ya estaban golpeando a la chica. Pero cuando pestañeaba la chica hacía Ja-Ja. Y cuando volvía a pestañear hacía Uy-Uy… Y entonces de verdad no comprendería quién era quien. Pero si me lo preguntaran a mí… pues en su lugar hubiera saltado hacia fuera de la cápsula y hubiera corrido y corrido rápido como una liebre…

Cuando la cápsula ya había rebalsado de sangre, el ojo de pez (que lo filmaba todo) hizo sonar una alarma… Y unos cinco agentes pudieron llegar y sacar a RAX de los hombros, y a la chica haciendo todavía Uy-Uy.

1 de 51234...Último »